Más escrito está que Fohat, la llama que emana de Osiris e Isis, se desdobla a su vez en los siete Radicales, en los siete Hermanos Igneos que están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. El 1º es el físico, 2º es el Vital; 3º los principios ígneos del Astral, el 4º los del Mental, el 5º los del Causal, el 6º los del Buddhi y el 7º los de Atman.
Ante todo es necesario comprender a fondo lo que es realmente el Cristo Cósmico. Urge saber, en nombre de la verdad, que el Cristo no es algo meramente histórico. Las gentes están acostumbradas a pensar en el Cristo como un personaje histórico que existiera hace 1.977 años. Tal concepto resulta equivocado, porque el Cristo no es del tiempo, el Cristo es atemporal. El Cristo se desenvuelve de instante en instante, de momento en momento; Cristo, en sí mismo, es el Fuego Sagrado, el Fuego Cósmico, Universal.
Si nosotros rastrillamos un cerillo, brotará el fuego. Los científicos dirán que el fuego es el resultado de la combustión, más eso es falso; el fuego que brota del cerillo está contenido en el cerillo, sólo que con la frotación lo liberamos de su prisión y aparece. Podríamos decir que el fuego, en sí mismo, no es el resultado de la combustión, sino que más bien la combustión es el resultado del fuego.
Conviene entender, mis caros hermanos, que a nosotros lo que más nos interesa es el Fuego del Fuego, la Llama de la Llama, la Signatura Astral del Fuego. La mano que mueve al cerillo o para que aparezca la llama, tiene fuego, vida; si no, no podría moverse. Después de que el cerillo se apaga, la llama sigue existiendo en la Cuarta Vertical. ....
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