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22 enero, 2026

Los 7 sellos

 

Cordero 7 sellos agnus deiCuando ya hemos formado al Cristo, entonces Él entra dentro de todos nuestros vehículos, por nuestra Glándula Pineal. Ese Cristo tiene la forma de un niño pequeño y sale de entre su matriz etérica para entrar por la Glándula Pineal de nuestro Cuerpo Físico. Ese es el descenso de Cristo a los Infiernos Atómicos del hombre. Esa es la Navidad del Corazón.

Así es como no convertimos en Cristos. La Naturaleza no hace saltos, y por eso es que nuestro Cristo, nace en nosotros como un niño pequeño. Los Tres Reyes Magos lo adoran y le ofrecen Oro, Incienso y Mirra. Esos Tres Reyes Magos son: EL INTIMO, EL ALMA DIVINA Y EL ALMA HUMANA.

La Estrella de Belén es el Sol Central, es el Gran Aliento Universal de Vida. Nuestro Cristo es tan solo una partícula de ese SOL CENTRAL ESPIRITUAL. En nuestro Cristo se refleja todo el UNIVERSO DEL PLEROMA, todo el PENSAMIENTO DE DIOS. Nuestro CRISTO es el VERBO. El Verbo se hace carne con el acontecimiento de Belén, en nuestro Corazón.

Hay que hacer diferenciación entre las Siete Iglesias del Apocalipsis y los Siete Sellos. Las Siete Iglesias son los Siete Chakras de nuestra Columna espinal. Los Siete Sellos son las Siete Culebras Blancas, Espirituales, de nuestro CRISTO. Esas Siete Culebras son la parte Espiritual de las Siete Columnas de Fuego de Devi-Kundalini.

Las Siete Culebras del CRISTO, ya no son Ígneas, están más allá del Fuego, pero son la causa del Fuego. Esos son los Siete Sellos del Apocalipsis de San Juan. Esos Siete Sellos sólo los puede abrir el Cordero, nuestro CRISTO. "Y Vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera sellado con Siete Sellos". "Y vi un fuerte ángel predicando en alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus Sellos?". Y ninguno podía ni en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el Libro, ni mirarlo". Este libro es el hombre y esos Siete Sellos son las Siete Culebras espirituales del CRISTO.

Esas Siete Culebras sólo el Cordero puede levantarlas. "Y miré cuando el Cordero abrió uno de los Sellos y oí a uno de los Cuatro Animales diciendo con voz de trueno: Ven y ve".

Cuando el Cordero abre el PRIMER SELLO aparece el Caballo Blanco símbolo del Cuerpo Físico.

Cuando el Cordero abre el SEGUNDO SELLO aparece el Caballo Bermejo, símbolo del Cuerpo Etérico.

Cuando el Cordero abre el TERCER SELLO, aparece el Caballo Negro, símbolo del Cuerpo de Deseos.

Cuando el Cordero abre el CUARTO SELLO, entonces el CRISTO se apodera totalmente del Cuerpo Mental del hombre, y viene la Sabiduría de los Grandes Iluminados. Este es el Caballo Amarillo.

Cuando el Cordero abre el QUINTO SELLO, aparecen las Almas Humanas vestidas con ropas blancas.

Cuando el Cordero abre el SEXTO SELLO, el Sol se pone negro y hay saco y silicio, y la Luna se pone como sangre, y somos conmovidos con gran dolor, porque la Conciencia no despierta sino con dolor y amargura.

Y cuando el Cordero abre el SÉPTIMO SELLO, los Siete Ángeles Atómicos de nuestro organismo, tocan sus Siete Trompetas anunciando la victoria. "Y Cuando él abrió el Séptimo Sello fue hecho silencio en el cielo casi por media hora".

Así es como el Niño Dios de Belén va creciendo en nosotros. El Niño Dios de Belén tiene que absorberse todo su Bodhisattva, y esto lo hace levantando sus Siete Culebras espirituales. Al fin el Niño Dios de Belén se absorbe su Bodhisattva, y lo arroja al fondo de la Conciencia, para salir Él fuera, al mundo de la carne, para asomarse a través de los cinco sentidos, para aparecer como un CRISTO entre los hombres, y hacer la Obra del PADRE. No hay que confundir las Siete Culebras Ígneas del Alma con las Siete Culebras totalmente Crísticas y Espirituales del CRISTO.

Los CUATRO CABALLOS DEL APOCALIPSIS son los Cuatro Cuerpos de Pecado, los Cuatro Cuerpos groseros que constituyen nuestra Personalidad inferior. El Cordero tiene que levantar cada una de estas serpientes Crísticas en orden sucesivo, primero una, luego la otra, y así sucesivamente. Este trabajo es muy arduo y difícil.

El Jinete del Caballo Blanco triunfa con su arco y con su flecha. El Mundo Físico queda dominado.

El Jinete del caballo Bermejo, así como tiene el poder de quitar la Paz, tiene también el poder de dar la Paz, porque el Cuerpo Etérico es la base del Cuerpo Físico. 

El Jinete del Caballo Negro tiene que vencer el peso del Deseo, la Codicia y las Bajas Pasiones.

El Jinete del Caballo Amarillo tiene por nombre MUERTE, y arrastra tras de sí el Infierno y la Muerte, porque el Cuerpo Mental constituye los Infiernos Atómicos del hombre donde reina la Muerte. Todas las cosas que hay en la Mente humana, pertenecen al Deseo, y por lo tanto deben morir.

Todas las bajezas del pensamiento humano deben caer muertas a las puertas del Templo. Por eso es que el Cuarto Jinete tiene por nombre Muerte. Y el Infierno de todas las amarguras le siguen.

La Tierra es la hermana gemela de Venus. Todas las cosas que suceden en la Tierra se repiten en Venus. La Luz del Sol llega a la Tierra por medio de Venus. Venus recibe tres veces más Luz Solar que la Tierra. Venus es el portador de la Luz Solar. El Genio de la Tierra tiene que recibir instrucciones del Genio de Venus. Uriel, el Genio de Venus, es el Maestro de CHAMGAM, el Genio de la Tierra. Si la Luz del Sol viene a la Tierra por medio de Venus no nos queda más remedio que apelar a Venus para poder llegar hasta el Logos Solar. Venus es el Amor. El Kundalini se desarrolla, y progresa por medio de la Magia Sexual.

Dios resplandece sobre la Pareja Perfecta. En los Misterios de Eleusis se practicaba la Magia Sexual, las Danzas Sagradas y el Baile al desnudo para despertar y desarrollar a DEVI-KUNDALINI. En los patios empedrados de los Aztecas, hombres y mujeres jóvenes, permanecían durante meses enteros unidos sexualmente, amándose, para despertar a DEVI-KUNDALINI. No hay dicha más grande que la del Amor. Sólo adorándonos los hombres y las mujeres, podremos convertirnos en Dioses y todo lo que no sea por ahí es perder lamentablemente el Tiempo. Venus es la primera estrella que brilla antes de salir el Sol. Venus es la primera estrella que brilla cuando se oculta el Sol. Venus es el PORTADOR DE LUZ. Bendito sea el AMOR.

Dios resplandece sobre los Seres que se aman.

Samael Aun Weor del libro Kundalini Yoga o Misterios del fuego LECCIÓN 12 LOS SIETE SELLOS



03 enero, 2026

El cordero abre los 7 Sellos del Apocalipsis

 

Cordero 7 sellos agnus deiY miré cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro animales diciendo como con voz de trueno: Ven y ve (Ap. 6: 1). Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese" (Ap. 6: 2). 

"Y cuando él abrió el segundo sello, oí al segundo animal que decía: Ven y ve. Y salid otro caballo, bermejo. Y al que estaba sentado sobre él, fue dado poder dé quitar la paz de la tierra, y que se maten los unos a los otros, y fuele dada una grande espada" (Ap. 6: 3, 4).

Actualmente aquel caballo bermejo, de hirsuta crin alborotada y plateados cascos, come tranquilo en los establos de Augias. El brioso corcel piel roja, ágil y ligero, nos recuerda la aguerrida raza atlante, cuyos últimos vástagos nobles y fuertes fueron destruidos por el yanqui. Los rubios ciudadanos de los Estados Unidos del Norte, llevan en sus venas la sangre roja de los viejos guerreros cuyo tronco real nació en el continente atlante.

Por este año 1958 el caballo rojo come tranquilo, y los ciudadanos de los Estados Unidos se preparan para la guerra atómica. Pronto estallará la tempestad en los Estados Unidos. El huracán aullará horriblemente en los Estados Unidos. El cielo se llenará de negros nubarrones, y habrá muchos lamentos, lágrimas y muy grande tribulación.

Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer animal que decía: Ven y ve. Y miré y he aquí un caballo negro. Y el que estaba sentado encima de él, tenía un peso en su mano. (Ap. 6: 5). Y oí una voz en medio de los cuatro animales que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; y no hagas daño al vino ni al aceite (Ap. 6: 6). He aquí el trabajo, el duro bregar por el pan de cada día.

Y los iniciados quieren paz y dicen: "No hagas daño al vino sagrado ni al aceite de oro puro que alimenta el fuego del candelero". Trabajad en paz; luchad por la paz; amaos los unos a los otros como yo os he amado; y cuidad el vino y el aceite, para que vuestra alma pueda desposarse con el Cordero. Empero, los moradores de la tierra sólo quieren guerra.

"Y cuando él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal que decía: Ven y ve. Y Miré, y he aquí un caballo amarillo; y el que estaba sentado sobre él, tenía por nombre muerte y el infierno le seguía y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortalidad, y con las bestias de la tierra" (Ap. 6: 7, 8). La guerra entre el Este y el Oeste será horrible, y la China matará a millones de seres humanos. El peligro chino es aterrador. El caballo chino arrastra tras de sí, el infierno y la muerte. Jamás habrá un peligro más terrible. El ejército chino es terriblemente poderoso, y está armado de toda clase de armas de muerte. Los tiempos del fin ya llegaron y la guerra entre el Este y el Oeste es inevitable. Relincha el caballo amarillo, ágil y lleno de gran ira, y arrastra tras de sí el infierno y la muerte. 

Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? (Ap. 6: 9, 10). Los moradores de la tierra han matado a los profetas y aborrecen al Eterno. Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fuéles dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos (Ap. 6: 11). 

Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre" (Ap. 6: 12). Las partículas radiactivas de las explosiones nucleares alterarán profundamente las zonas superiores de la atmósfera terráquea. Esas zonas superiores son el filtro supremo para los rayos solares. Cuando ese filtro haya sido totalmente alterado por las explosiones atómicas, entonces ya no podrá analizar y descomponer los rayos solares en luz y fuego. El resultado será que veremos el sol negro como un saco de cilicio. Los hombres desembarcarán en la luna. La conquista de la luna es inevitable. Los buitres de la guerra conquistan la luna, y ella se pondrá toda como sangre. Habrá, terremotos por todas partes, tinieblas, hambre, enfermedades desconocidas, blasfemias y muy grande tribulación. Las explosiones atómicas provocarán todas esas grandes calamidades.

Los tiempos del fin ya llegaron. ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay! de aquellos que como en los días de Noé, comían y bebían y se daban en matrimonio diciendo: Todavía tenemos tiempo para gozar. ¡Ay! de los moradores de la tierra. Los tiempos del fin ya llegaron. Las explosiones atómicas traerán pestes, terremotos, hambres, maremotos y terribles cataclismos. Habrá turbación espantosa en el sonido del mar, y olas monstruosas nunca antes jamás vistas. Habrá guerras a muerte, y el caballo amarillo arrastrará tras de sí el infierno y la muerte.

El principio del fin ya empezó. Empero todas estas calamidades, no son sino el aviso, el prefacio, el preludio del acontecimiento final. Los hombres están levantando nuevamente la torre de Babel. La punta de la torre es la luna. Todo clarividente iluminado puede ver en los mundos superiores la torre de Babel. Hueca torre de frágil cristal, traición al Eterno, que pronto será quebrantada. Por entre esa frágil y hueca torre, desprovista de toda sabiduría divina, suben y bajan las naves de Babilonia la Grande, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la tierra.

Esta vez, la torre de Babel está representada por la ciencia hueca, superficial y vana de los científicos materialistas. Dios confundirá sus lenguas, y la torre de Babel será fulminada por el rayo terrible de la Justicia Cósmica. La torre frágil, hueca y desprovista de toda espiritualidad, hoy como ayer, amenaza nuevamente a los cielos estrellados. Los ateos enemigos del Eterno quieren asaltar el cielo, y conquistar otros mundos del espacio. Pronto serán heridos de muerte.

En el sagrado espacio donde sólo bullen y palpitan los innumerables mundos, reina el terror de amor y ley. Los viajes interplanetarios sólo son para las humanidades divinas del espacio estrellado. El hombre terrestre todavía no es digno de penetrar en el espacio estrellado. Póngase a un mono en un laboratorio, y obsérvese lo que sucede. Cuando los hombres conquisten la luna. Cuando los ateos enemigos del eterno profanen el espacio sagrado. Cuando los sabios de la gran Babilonia llenos de orgullo y soberbia, preparen la conquista de otros mundos; entonces es el fin.

La torre de Babel caerá fulminada y de toda esta gran Babilonia no quedará piedra sobre piedra. Un Mundo se acerca, se viene aproximando a la tierra. ¡Ay de los moradores de la tierra! El día del Señor está ya cerca, y ese mundo que se aproxima, atravesará la atmósfera, se encenderá en fuego vivo, y al caer sobre la tierra quemará con fuego toda cosa que tenga vida, y habrá un terremoto tan grande cual nunca lo hubo antes desde que existen los hombres sobre la tierra. Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa sus higos cuando es movida de gran viento (Ap. 6: 13). Las espigas de la ciencia materialista ya se volvieron maduras, y el hombre cosechará los frutos del deseo. Ahora recogerá el resultado de esta civilización sin Dios y sin ley.

Y el cielo se apartó como un libro que es envuelto y todo monte y las islas fueron movidos de sus lugares (Ap. 6: 14). La nueva masa planetaria mezclada con la masa terrestre formará un mundo nuevo. Habrá cielos nuevos y tierra nueva, para la futura sexta gran raza. Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes (Ap. 6: 15).

Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero" (Ap. 6: 16). Porque el gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme? (Ap. 6: 17). Realmente sólo podrán estar firmes aquellos que hayan edificado la iglesia del Cordero sobre la peña viva, el sexo. Los que edificaron su iglesia sobre la arena de las teorías, rodarán al abismo, a los mundos sumergidos, a los infiernos atómicos de la gran naturaleza. Esos son los perdidos.

Por aquellos días sólo serán salvados secretamente los justos. Aquellos que ya levantaron la serpiente sobre la vara, tal como lo hizo Moisés en el desierto. De ellos saldrá el semillero para la futura sexta gran raza. Los tiempos del fin ya llegaron, y estamos en ellos. "Muchos son los llamados y pocos los escogidos" (Mateo 20: 16).  El Gran Maestro dijo: "De mil que me buscan, uno me encuentra. De mil que me encuentran, uno me sigue. De mil que me siguen, uno es mío".

Samael Aun Weor El Mensaje de Acuario Capítulo 16º Los Siete Sellos



18 enero, 2025

Los 7 sellos del Apocalipsis