Santiago es el Bendito Patrón de la Gran Obra. A nosotros, los gnósticos, nos interesa muy especialmente nuestro Santiago Interior. Nuestro Santiago Interior es una de las partes autónomas y auto-conscientes de nuestro propio Ser. El Bendito Patrón de la Gran Obra es nuestro Mercurio.
El Padre de todas las luces nos enseña la Ciencia de la Gran Obra a través de Santiago.
Santiago el Apóstol, con su sombrero de calabaza y una estrella en la frente, formada con una concha marina, es algo profundamente significativo. Bien sabemos que el agua bendita se llevaba entre alguna calabaza, en la Edad Media. El cayado de Santiago, con cierto adorno que le hace parecer al Caduceo de Mercurio, nos invita a la reflexión.
Lleva Santiago, en su mano, el Libro de la Gran Obra: el Apocalipsis de San Juan, que sólo entienden los alquimistas. La Epístola Universal del Apóstol Santiago, es una cátedra fundamental sobre la Gran Obra. Samael Aun Weor.
Dicen que es el que más se parecía al Gran Kabir Jesús; lo llamaban el hermano del Señor, y es obvio que disponía de grandes poderes psíquicos, mágicos. Santiago fue el primero que después de la muerte del Gran Kabir, ofició la Misa Gnóstica en Jerusalén.
Cuentan las tradiciones que tuvo que enfrentarse al mago negro Hermógenes, en Judea. Santiago, como quiera que conociera la alta magia, combatía sabiamente al tenebroso. Si aquél usaba un sudario de maravillas, por ejemplo, éste lo usaba para contrarrestarlo, y si Hermógenes usaba el bastón mágico, Santiago usaba otro similar, y al fin derrotó al tenebroso en las tierras de Judea....
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