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07 abril, 2026

El Hijo del Hombre


La luzTodos los pueblos solares han adorado la Luz, como símbolo de la Luz que emana del Padre, ya en su forma externa, en el astro rey, ya en la Luz espiritual del Maestro, del Iniciado que la encarna.

Por este motivo, los gnósticos primitivos de los primeros siglos del cristianismo ven en el Jesús histórico, la Luz que procede del Padre; y les sirve de inspiración a su vida, para transmitir el Arquetipo del Cristo Intimo, desde que nace en el iniciado, pasando los distintos procesos íntimos para salvar a esa alma.

Es por ello que vamos a estudiar todo este proceso, teniendo como inspiración los Evangelios Apócrifos, que narran la vida de Jesús Niño.

Es a la luz de la Gnosis que podemos develar más profundamente estos sucesos, que no son históricos, sino eminentemente simbólicos, y que a nosotros nos sirven para comprender los milagros que se van operando en el iniciado que está viviendo estas experiencias íntimas.

Seguiremos los pasos del Cristo Intimo, a través del “Evangelio Armenio de la Infancia de Jesús”. Dicen que fue escrito por Santiago, hermano de Jesús, esto en sí ya nos está indicando que está en relación con la Gran Obra, pues nos dice el Maestro Samael que Santiago es el Patrón de la Gran Obra.

El Hijo del Padre, el Segundo Logos, desciende de su elevada región, y nace en el Alma Humana. Cuando la Divina Madre lo concibe se produce una gran turbación. “María dijo: mi alma se estremece y tiembla ante el pensamiento de que llevaré a Dios en mi carne, para darle a luz como a un hombre, y que mi virginidad continuará inviolable...

María dijo: Si la cosa es tal como la explicas, y el mismo Señor se digna descender hasta su esclava y a su sierva, hágase en mí según tu palabra.

No bien la Virgen hubo pronunciado aquella frase de humillación, el verbo divino penetró en ella por su oreja. Y la naturaleza íntima de su cuerpo animado fue santificada, con todos sus sentidos y con los doce miembros u órganos de sus sentidos, y quedó purificada como el oro en el fuego. Y se convirtió en un templo santo e inmaculado, y en la mansión del verbo divino. Y, en el mismo momento comenzó el embarazo.”

Con la concepción y encarnación del Hijo del Hombre, el Cristo Intimo, las distintas Partes del Ser penetran también en el Alma Humana, y conforme el niño va creciendo y haciéndose fuerte las va restituyendo a su primitivo estado, devolviéndoles la luz que han perdido, hasta que todas quedan fusionadas en El y El en el Padre.

La Madre Divina lleva al Niño de Oro en su vientre, mientras, la Luz y las tinieblas, las distintas Partes de Ser y los múltiples agregados psíquicos, saben que el nacimiento de este niño es trascendental para su supervivencia o muerte.

“María dijo: Me alegro y me entristezco, porque contemplo dos ejércitos compuestos de numerosos batallones: uno a la derecha y otro a la izquierda. Los soldados del que se encuentra a la derecha, muéstranse alegres, y los del que se encuentra a la izquierda, tristes.

El ángel dijo: Hoy día, los dolores de tu liberación están próximos. Las tropas que divisas a la derecha, compónelas todas las multitudes del ejército de los ángeles incorporales, que observan y esperan tu parto santo, para ir a adorar al niño recién nacido, hijo del divino y soberano de Israel. Las tropas que divisas a la izquierda son los batallones reunidos de la legión de los demonios negros vestidos, los cuales aguardan el acontecimiento con gran turbación, porque van a ser derrotados.”

Y llegó el momento más esperado, la encarnación del “Hijo del Hombre”, cuando Offerus se convierte en Cristóbal o Cristoforo, el Alma Humana con el Niño de Oro en su interior.

“Y mientras caminaba, vio que la tierra se había elevado, y que el cielo había descendido, y alzó las manos, como para tocar el punto en que se habían reunido cielo y tierra. Y observó, en torno suyo, que los elementos aparecían entorpecidos y como en estado bruto. Los vientos, inmóviles, habían suspendido su curso, y los pájaros habían detenido su vuelo... Así, en la hora del parto de la Virgen Santa, todas las cosas permanecían como fijadas en su actitud”.

Este acontecimiento maravilloso, trascendental, místico y milagroso tiene lugar bajo la presencia de la Divina Madre, el Alma Humana, en nuestra carne de pecado o naturaleza todavía animal.

“Mirando más lejos, José vio a una mujer, que venía de la montaña, y cuyos hombros cubría una larga túnica. Y fue a su encuentro, y se saludaron... Y, mientras caminaban, José preguntó a la mujer: Te agradeceré me des tu nombre. Y la mujer repuso: ¿Por qué quieres saber mi nombre? Yo soy Eva, la primera madre de todos los nacidos, y he venido a ver con mis propios ojos mi redención, que acaba de realizarse...

Habiendo llegado a la caverna, se detuvieron a cierta distancia de la entrada. Y, de súbito, vieron que la bóveda de los cielos se abría, y que un vivo resplandor se esparcía de alto a bajo. Una columna de vapor ardiente se erguía sobre la caverna, y una nube luminosa la cubría. Y se dejaba oír el coro de los seres incorporales, ángeles sublimes y espíritus celestes, que, entonando sus cánticos, hacían resonar incesantemente sus voces, y glorificaban al Altísimo.

Y cuando José y nuestra primera madre vieron aquello, se prosternaron con la faz en el polvo, y, alabando a Dios en voz alta, le glorificaban, y decían: Bendito seas, Dios de nuestros padres, Dios de Israel, que, por tu advenimiento, has realizado la redención del hombre; que me has restablecido de nuevo, y levantado de mi caída; y que me has reintegrado en mi antigua dignidad. Ahora mi alma se siente engrandecida y poseída de esperanza en Dios mi Salvador.”

Doctrina gnóstica develada en el Pistis Sophia por Samael Aun Weor


20 octubre, 2025

El Hijo del Hombre


El hijo del hombre"NOS AUTEM GLORIARI OPORTET IN CRUCE DOMINI NOSTRI JESU-CHRISTI" "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guarda las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca" (Apocalipsis 1:3).

Hijo del Hombre: Revélanos lo oculto. Cada sinfonía deliciosa del cosmos inefable, cada nota, cada melodía escondida tiernamente entre el encanto purísimo de las fragantes rosas exquisitas de los jardines del nirvana, es la viva encarnación de tu palabra.

¡Los tiempos del fin han llegado"He aquí que viene con las nubes y realmente todo ojo le verá y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén" (Ap. 1: 7). ¡Ya viene el Adorable!, El que tanto ha sangrado por nosotros. ¡Ya se acerca el Bendito!, viene como una madre que angustiada busca a sus hijitos.

Escuchad hombres y dioses: en el misterio de cada onda profunda, se acerca el Adorable. Aquél que nos hace reyes y sacerdotes para Dios y su Padre. La brisa vespertina nos trae orquestaciones a veces tan dulces como el arrullo de una madre. A veces tan severas como el rayo que terrible centellea entre la tempestad catastrófica del furioso océano apocalíptico.

En la profundidad inefable y deliciosa del Santuario, habla el Bienamado con voz de Paraíso, y dice cosas sublimes: "Yo Soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso" (Ap. 1: 8)....

https://www.jesusagrario.com/paginas/luz/hijo.html

10 septiembre, 2025

El Hijo del Hombre nace del agua y del fuego

 

El hjijo del hombreDIOS ES AMOR, Y SU AMOR CREA, Y VUELVE NUEVAMENTE A CREAR, Las palabras deliciosas del amor conducen al beso ardiente de la adoración.

El acto sexual es la real consubstancialización del amor, en el tremendo realismo psico-fisiológico de nuestra naturaleza. Cuando un hombre y una mujer se unen sexualmente, algo se crea. En esos instantes de suprema adoración ÉL Y ELLA SON REALMENTE UN SOLO SER ANDRÓGINO con poderes para crear como los dioses.

LOS ELOHIM SON VARÓN Y VARONA. El hombre y la mujer unidos sexualmente durante el éxtasis supremo del amor, son realmente un Elohim terriblemente divino. En esos instantes de unión sexual estamos realmente en el Laboratorium-Oratorium de la Santa Alquimia.

Los grandes clarividentes pueden ver en esos momentos a la pareja sexual, envuelta en esplendores terriblemente divinos. Hemos penetrado entonces en el Sanctum Regnum de la Alta Magia. Con esas fuerzas espantosamente divinas podemos desintegrar el diablo que llevamos dentro, y transformarnos en grandes Hierofantes.

Conforme el acto sexual se prolonga, a medida que aumentan las caricias deliciosas del éxtasis adorable, se siente una voluptuosidad espiritual encantadora. Entonces nos estamos cargando de electricidad y magnetismo universal. Terribles fuerzas cósmicas se acumulan en el fondo del Alma, centellean los chacras del Cuerpo Astral, las fuerzas misteriosas de la GRAN MADRE CÓSMICA circulan por todos los canales de nuestro organismo. El beso ardiente, las caricias íntimas, se transforman en notas milagrosas que resuenan conmovedoras entre el aura del Universo.

No tenemos como explicar aquellos momentos de gozo supremo. Se agita la serpiente de fuego, se avivan los fuegos del corazón y centellean llenos de majestad en la frente de los seres unidos sexualmente, los rayos terribles del Padre.

Si el hombre y la mujer saben retirarse antes del espasmo, si tuvieran en esos momentos de gozo delicioso fuerza de voluntad para dominar al ego animal, y si luego se retirasen del acto sin derramar el semen, ni dentro de la matriz, ni fuera de ella, ni por los lados, ni en ninguna parte, habrían cometido un acto de Magia Sexual, eso es lo que se llama en ocultismo el ARCANO A. Z. F. Con el Arcano A.Z.F. podemos retener toda esa luz maravillosa, todas esas corrientes cósmicas, todos esos poderes divinos. Entonces se despierta el Kundalini, el fuego sagrado del Espíritu Santo en nosotros, y nos convertimos en DIOSES TERRIBLEMENTE DIVINOS.

Pero cuando derramamos el semen, las corrientes cósmicas se funden entre las corrientes universales y penetran en el Alma de los dos seres, una luz sanguinolenta, las fuerzas luciféricas del mal, el magnetismo fatal. Entonces Cupido se aleja llorando, se cierran las puertas del Edén, el amor se convierte en desilusión, viene el desencanto, queda la negra realidad de este valle de lágrimas. Cuando sabemos retirarnos antes del espasmo sexual, despierta la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes. Los cabalistas nos hablan de la novena esfera. La Novena Esfera de la cábala es el sexo.

El descenso a la Novena Esfera fue, en los Antiguos Misterios, la prueba máxima para la suprema dignidad del Hierofante, JESÚS, HERMES, BUDHA, DANTE, ZOROASTRO, etc., tuvieron que descender a la Novena Esfera para trabajar con el fuego y el agua, origen de mundos, bestias, hombres y dioses. Toda auténtica y legítima Iniciación Blanca comienza por allí. EL HIJO DEL HOMBRE NACE EN LA NOVENA ESFERA. EL HIJO DEL HOMBRE NACE DEL AGUA Y DEL FUEGO.

Cuando el alquimista ha completado su trabajo en el Magisterio del Fuego recibe la Iniciación Venusta. El desposorio del Alma con el Cordero es la fiesta más grande del Alma. Aquel Gran Señor de Luz entra en ella. El se humaniza, ella se diviniza. De esta mezcla divina y humana deviene eso que con tanto acierto llama el Adorable: “el Hijo del Hombre”. El triunfo máximo de la suprema adoración es el nacimiento del Hijo del Hombre en el pesebre del mundo.

El hombre y la mujer amándose mutuamente son verdaderamente dos arpas de milagrosas armonías, un éxtasis de gloria, aquello que no se puede definir porque si se define se desfigura. Eso es amor. El beso es la consagración profundamente mística de dos Almas que se adoran, y el acto sexual es la llave con la cual nos convertimos en dioses. Dioses, hay Dios. Sabed vosotros los que os amáis verdaderamente que Dios es Amor. Amar, cuán bello es amar. El amor se alimenta con amor, sólo con amor son posibles las Bodas de la Alkimia. Jesús el Bienamado, alcanzó la Iniciación Venusta en el Jordán. En instantes del Bautismo.

El Cristo entró dentro del adorable Jesús por la glándula pineal. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria como del Unigénito del Padre lleno de Gracia y de Verdad. Al que sabe la palabra da poder, nadie la pronunció, sino solamente aquel que lo tiene encarnado. En el Apocalipsis, el Santo de la Revelación nos describe al Hijo del Hombre, al Hijo de nuestros besos, con los siguientes versículos: Yo fui en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo Soy el Alpha y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete Iglesias que están en Asia: a Efeso y a Esmirna, y a Pérgamo y a Tiatira, y a Sardis y a Filadelfia y a Laodicea.

“Y me volví a ver la voz que hablaba conmigo y vuelto vi siete candelabros, uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies”. Los siete candelabros que vio el Santo de la revelación son las Siete Iglesias de la médula espinal. Y su cabeza, y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego

Y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como un horno; y su voz como ruido de muchas aguas”. “Y tenía en su diestra siete estrellasY de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. “Y cuando yo le vi, caí como muerto a sus pies, y él puso su diestra sobre mí diciéndome: no temas, yo soy el primero y el último. Y el que vivo y he sido muerto y he aquí que vivo por siglos de siglos. Amen. Tengo las llaves del infierno y la muerte.

Cuando el CRISTO INTERNO entra en el Alma se transforma en ella. El se transforma en ella, y ella en Él; El se humaniza y ella se diviniza. De esta mezcla alkimista divina y humana, deviene eso que con tanto acierto llamó nuestro Adorable Salvador, el Hijo del Hombre. Los Alquimistas dicen que debemos transformar a la luna en sol. La luna es el Alma. El sol es el Cristo. La transformación de la luna en sol, sólo es posible con el fuego, y éste, sólo se enciende con el connubio amoroso del Matrimonio Perfecto. Un Matrimonio Perfecto es la unión de dos seres, uno que ama más, y otro que ama mejor.

El Hijo del Hombre nace del agua y del fuego. El agua es el semen. El fuego es el Espíritu. Dios resplandece sobre la pareja perfecta. El Hijo del Hombre tiene poder sobre el fuego flamígero, sobre el aire impetuoso, sobre las embravecidas olas del océano y sobre la perfumada tierra. El acto sexual es muy terrible; con justa razón dice el Apocalipsis: “EL QUE VENCIERE LE HARÉ COLUMNA DEL TEMPLO DE MI DIOS, Y NO SALDRÁ MÁS DE ALLÍ.”

Samael Aun Weor El Matrimonio Perfecto: Capitulo 2º  El Hijo del Hombre

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