Vamos a comenzar, pues, con nuestra plática de esta noche. Ante todo debemos nosotros reconsiderar y estudiar, incansablemente, todo ese temario relacionado con la Piedra Filosofal. En la Alquimia se habla siempre de las DOS PALOMAS de Diana. Se dice que ella siempre recibe los abrazos de Venus y es algo de gran valor. Muy notorio es que después de los siete días de purificación, María y José presentan al Niño en el Templo, llevando como presente dos palomas o dos pichones de paloma, símbolo alquímico extraordinario, maravilloso.
Ese DOBLE MERCURIO tiene precisamente por símbolo a las dos aves, y en Alquimia se habla por ejemplo, en varios textos, de la LECHE DE GALLINA algo que parecería absurdo, pero lo encontramos en muchos textos de los alquimistas medievales. Dicen que echando una yema entre un vaso de leche, que tenemos la leche de gallina . En todos los textos alquimistas se sorprende uno muchísimo, cuando encuentra uno datos como aquel de la “LECHE DE LOS PÁJAROS”, el MISTERIO OMNICOLÓGICO que nos deja que pensar.
Indubitablemente, estas dos palomas de Diana lo explican todo. Se trata, simplemente, de los dos Mercurios, tan necesarios para elaborar la Piedra Filosofal. Vean ustedes, y vuelvo a hacer hincapié en esta cuestión, que José y María presentan al Niño en el Templo y a los siete días de purificación, llevando (repito) como presente, dos palomas. Pero ese Niño, en sí mismo, es la Piedra Filosofal; eso es obvio. En cuanto a José y María, pues representan al Padre que está en secreto y a la Divina Madre Kundalini.
En el terreno meramente concreto, es el hombre y la mujer. Eso es obvio, pues todo tiene que tener una repercusión, sus exponentes completos en el mundo físico. Tan necesarios son los dos polos para poder elaborar la Piedra Filosofal; un solo polo no podría elaborarla. Quiero decir que con un solo Mercurio no podría ser elaborada la Piedra; se necesita de los dos Mercurios: el masculino y el femenino.
Ahora comprenderán ustedes por qué en el Templo de las serpientes, es decir, en el Templo de Quetzalcoatl, en Teotihuacan, encontramos nosotros un pozo al entrar y otro pozo al salir, como para hablarnos de los dos Mercurios, y esto resulta bastante interesante. Quienes piensen que se puede elaborar la Piedra Filosofal con un solo Mercurio, contradicen al Evangelio Crístico, porque no fue una paloma la que presentaron José y María cuando llevaron el Niño al Templo, sino dos y a los siete días de purificación. Pensemos que Dios hizo al mundo en seis días y al séptimo descansó y lo bendijo.
Hay que entender esto. El Génesis no es algo que pertenece a un pasado; el Génesis es de inmediata actualidad y todos nosotros tenemos que trabajar con el Génesis, tal como está escrito en la Biblia. Esa es la Gran Obra: lo que hizo Dios, que es crear el mundo, tenemos que hacerlo nosotros al crear nuestro propio Universo interior. Si él se echó seis días o periodos, nosotros tendremos que echarnos otro tanto, y si él descansó el séptimo, nosotros también tenemos que descansar el séptimo. Es una octava completa y esto hay que saberlo entender. Así pues, mis caros hermanos, quien llegue a elaborar esa Piedra, tienen por tal motivo todos los poderes. Uno sin la Piedra Filosofal, como les decía el otro día, nada vale, no es más que un pobre gusano de la tierra y eso es todo.
En Praga (Checoslovaquia), durante la Edad Media, floreció la Magia, el Esoterismo en forma trascendental. Allí había libertad de palabra, aunque la Inquisición estuviese tremebunda en toda Europa. Allí se encontraban las gentes más liberales de la época y había una Colonia o Barrio judío. El Ghetto era, indudablemente, lo más importante de esa Colonia judía. Entonces existieron algunos Magos o Rabinos, verdaderamente fuertes, que sabían fabricar el GOLEN. ¿Y qué era el Golen?.
Estos Magos hacían una estatua y luego, en la frente, le escribían la palabra TEME pero al revés: EMET, y la conjuraban, la exorcisaban litúrgicamente. Aquella estatua llegaba a tener vida propia y podía transportarse de un lugar a otro, traerle cosas al Rabino. Eso sí: el día que le borraban la palabra EMET de la frente y le quitaban los verbos de poder, se quedaba la estatua reducida a polvo inmediatamente.
Ese Golen, pues, era extraordinario. Pero, obviamente, el Golen tiene significación mucho más profunda y simboliza a la Piedra Filosofal. Quien la posee, puede realizar toda clase de portentos y maravillas. La palabra que se escribía, pues, sobre la frente, era TEME escrita de izquierda a derecha, al estilo judaico: EMET; es decir, “TEME EN IR A PERDER TU PIEDRA, PUES SI LA PIERDES FRACASAS”. Claro, cuesta bastante trabajo fabricarla y perderla es una tontería de las más grandes, ¿verdad?. De manera que, creo que ustedes van entendiendo…
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