Es necesario comprender la labor que estamos realizando sobre la conciencia de lo que es el Saber esotérico-gnóstico, iniciático, y lo que es la comprensión. Obviamente, sólo del Ser y el Saber debidamente unificados, surge la llamarada de la comprensión creadora.
Si tomamos dijéramos a una persona común y corriente, a una persona de esas ignorante, para hacer de ella algo mejor, ¿por dónde había habríamos de comenzar?
En primer punto de vista hallaríamos que esa persona no sabe nada. En segundo punto descubríamos que el Ser de esa persona no tiene ningún desarrollo íntimo; entonces necesitamos ver el doble aspecto de cada uno, si es que se quiere hacer una buena labor.
Habríamos de comenzar por el Ser, pues esa persona si está llena de ira, de odios, de rencores, de envidia, etcétera, etcétera, ¿como haríamos para que estas persona fuera mejor? Se necesitaría mucha paciencia, ¿no? Habría que despertarle el anhelo de ser mejor, sólo después podría impartírsele el Conocimiento Gnóstico, la Sabiduría, el Saber.
Así, pues, Ser y Saber son diferentes. Alguien puede tener mucha sapiencia, puede saber por ejemplo, fabricar automóviles; puede conocer la medicina, la jurisprudencia, o podría haber estudiado realmente en diversas escuelas de tipo seudo-esotérico, seudo-ocultista y poseer una gran erudición...
En el salón de los recuerdos está escrita la historia de aquel

Bueno, estamos aquí en Teotihuacan que traducido significa “Ciudad de los Dioses”, esta es pues sin lugar a dudas, la ciudad de los dioses aquí ante la pirámide gigantesca, maravillosa y no hay duda de que esta pirámide o estas pirámides para hablar mas claro son más antiguas que las de Egipto y eso es lo que muchos ignoran.


