08 enero, 2026

Filosofía gnóstica

 Nuestro objetivo es difundir la filosofía Gnóstica, develada por El V.M. Samael Aun Weor. Kalki Avatara de Acuario Buda Maitreya. 

Editamos videos inspirados en los valores del Ser. Nos encontrará bajo el nombre de "jesusagrario" Jesús S. y Sagrario G.

En nuestro canal encontrará una doctrina práctica donde poder vivir una vida espiritual, sin dogmas, ni ataduras a ninguna forma religiosa, asi como diversos temas, como Alquimia o la transmutación de los metales, y la Introducción al estudio y práctica del Tantrismo blanco

Antropología el origen del hombre, según el calendario Solar Azteca, con amplia información sobre la Atlantida y los Lemures.

Arte, ya sea religioso o de otra índole, como el arte plasmado en las construcciones Prehispánicas y Egipcias, principalmente.

Apocalipsis, develación de los siete sellos.

Budismo y su filosofía, Chakras, como activarlos y como hacerlos rotar por medio de distintos Mantras.

Psicología, el estudio de las psiques humana y su comportamiento. Principios religiosos y sus formas religiosas. Consideramos a todas las religiones engarzadas en el hilo de la Divinidad.

Asi mismo se les ofrece la oportunidad de ver y escuchar, al V.M. Samael Aun Weor, en distintas intervenciones en formato de videos

Linea decorativa simetrica diseno bordes ornamentales motivo floral abstracto florecimiento filigranTodas las leyes de la Naturaleza existen dentro de uno mismo, y si no las encontramos dentro de nosotros, no las encontraremos fuera de sí mismos. Les invitamos a ver el video de Introducción a la Gnosis, que hemos editado para una mejor comprensión de la filosofia gnóstica. 

Antropovision es el medio por el cual difundimos la doctrina gnóstica en formato de videos. Editamos videos inspirados en los valores del Ser.

Videos de: Samael Aun Weor en distintas intervenciones públicas...

Prácticas de vocalización, meditación, etc....

La Alquimia y los alquimistas... 

Egipto y sus misterios...

Discípulos directos del Avatara de Acuario...

Doctrina gnóstica por Samael Aun Weor...

Budismo...

El simbolismo de la Semana Santa...

Inciciados de la Logia Blanca... 

Kundalini la serpiente ígnea...

El esoterismo en Europa...

Extraterrestres y naves cósmicas... 

El simbolismo de la Navidad... 

La gran Rebelión... 

Las culturas precolombinas o ancestrales como la Maya, Azteca, Tolteca, Totonaca, Zapotecas, Inca, etc., todas ellas compartían una misma filosofía de vida, Serpentina y Solar. Lo que les permitió acceder a un conocimiento trascendental mas allá del simple conocimiento intelectual.

Para contactar con nosotros hacer CLICK en ...         Jesús & Sagrario, S. G.       

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Los principios básicos de la gran sabiduría universal, o gnosis, son siempre idénticos. Tanto el Buda como Hermes Trismegisto,  Quetzlcoatl  como Jesús de Nazaret, entregaron un mensaje. Y cada uno de esos mensajes contiene, en sí mismo, idénticos principios de tipo completamente impersonal y universal.

Conocer y comprender el profundo significado de la vida saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos es el eterno tema del pensamiento humano. Todos los sistemas filosóficos, todas las doctrinas religiosas, tratan de encontrar y dar respuesta a este problema, pero el error de todas esas explicaciones consiste en que se trata de descubrir el significado de la vida fuera del mundo interno de cada uno de nosotros.

Queremos aclarar, que estos conocimientos pertenecen a la CIENCIA CRÍSTICA, la sabiduría del Cristo y no debe confundirse con espiritismo, ni con brujerías o pactos con nadie, ni con prácticas tenebrosas de Latiján Subub, ni con mediunismo de ninguna especie, esas prácticas mediumnímicas del espiritismo y de Latiján Subub, lo mismo que otras prácticas de magia negra, perjudican el desenvolvimiento espiritual del hombre.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, distinguidos personajes reconocidos como Maestros, entre los cuales citaremos a Helena Petronila Blavatsky, Mario Roso de Luna, Charles LeadbeaterKrishnamurti, Rudolf Steiner, Sivananda, Francisco A. Propato (Luxemil), Arnoldo Krumm Heller (Huiracocha), Gurdjieff y Pedro Ouspensky, enseñaron públicamente las primeras letras de la Doctrina Secreta, pero sin detenerse demasiado en el análisis de ciertos aspectos gnósticos que habrían de ser develados a partir del año 1950.

El mismo Rudolf Steiner, uno de los más conspicuos representantes del gnosticismo en el siglo XX, declaró en 1912 que ellos, los iniciados de su época, sólo habían comunicado una enseñanza elemental, sencilla, incipiente, advirtiendo de paso que luego, más tarde, se entregaría a la humanidad una doctrina esotérica de orden superior, de tipo trascendental. Y fue el V.M. Samael Aun Weor quien desde el año 1950 ha hecho publica la Gnosis contemporànea…

V.M.G.R., Samael Aun Weor, tras la autorrealización de su Ser, abandona definitivamente su cuerpo físico el 24 de diciembre de 1977 en la Ciudad de México. 

Nosotros no queremos idólatras, ni nos interesan los secuaces. Nosotros somos postes de indicación, así que no se apeguen a nosotros, porque nuestra labor no es proselitista. Indicamos con pensamiento lógico y concepto exacto el camino a seguir, para que cada cual llegue hasta su Maestro Interno, el que mora en silencio dentro de cada uno de ustedes.

Les informamos que la sabiduría pertenece al Intimo y que las Virtudes y los Dones no son asunto de poses ni de fingidas mansedumbres, sino que ellas son realidades terribles, que nos convierten en poderosos y gigantescos robles para que se estrellen contra nuestra recia personalidad los vendavales del pensamiento; las amenazas de los tenebrosos; la envidia de los tiranuelos, y la contumelia de los malvados.

Esta enseñanza es para los rebeldes de todas las escuelas; para los que no contemporizan con amos, para los inconformes de todas las creencias, para los que aún tienen algo de hombría y les queda en su corazón una chispa de amor.

No andamos en busca de seguidores, sólo queremos que cada cual se siga a sí mismo, a su propio Maestro Interno, a su sagrado Intimo, porque este es el único que puede salvarnos y glorificarnos...  Samael Aun Weor

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El gnóstico auténtico quiere un cambio definitivo, siente íntimamente los secretos impulsos del Ser, y de aquí su angustia, rechazo y embarazo ante los diversos elementos inhumanos que constituyen el YoLos gnósticos no aspiramos a ser mejores ni peores; sólo queremos morir en sí mismos, aquí y ahora.

Samael Aun Weor, La Doctrina Secreta de Anahuac, Capítulo Nº 10

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Participamos en las distintas redes sociales,  "Reddit"  "YouTube"  etc. con el objetivo de difundir por todos nuestros medios la Doctrina Gnóstica

Nicolás Flamel, distingue en nuestras aguas a los cuatro así: El Negro como el carbón; el Blanco como la flor de Lis; el Amarillo parecido al color de las patas del esmerejón y el Rojo parecido al color del rubí.

Y añade este insigne alquimista: Quien no ve esa negrura al principio de sus operaciones, durante los días de la piedra, aunque vea otro color, falta por completo al Magisterio, y no puede perfeccionar ese caos. Pues no trabaja bien, al no descomponer”. De manera que, el primer estado es el estado oculto que, en virtud de la obra y de la gracia de Dios, puede pasar al segundo, manifestado.

Así, la primera materia coincide ocasionalmente con el concepto del estado inicial del proceso, es decir, con el nigredo. Trátese pues, de la tierra negra, en la cual se siembra el oro o el lapis, como grano de trigo....

https://www.jesusagrario.com/paginas/alquimia/alquimista/colores.html


07 enero, 2026

La relajación en la meditación

 

RelajacionAcuéstese el asceta gnóstico en decúbito dorsal, con la cabeza hacia el Oriente. Puede acostarse en su lecho o en la perfumada tierra, o donde quiera. Delicioso es acostarse a meditar en los floridos campos, o entre ese rumor encantador de los parajes solariegos donde las aves cantan.

También puede el asceta gnóstico acostarse sobre las rocas de las montañas o en los acantilados del borrascoso Ponto. Colocad vuestro cuerpo, ya en forma de una hermosa estrella de cinco puntas, o ya en forma de hombre muerto.

La Pentalfa resulta profundamente esotérica; ella puede defenderos de los ataques de los tenebrosos. La posición de hombre muerto es profundamente significativa la muerte es la corona de todos; tú lo sabes. Debes entonces parecer un cadáver: los pies tocándose con los talones y las de los mismos separadas en forma de abanico. A lo largo del cuerpo se extienden los brazos del cadáver. Respirad ahora como respiran los niños recién nacidos.

¡Cuán bellos son los niños recién nacidos: su respiración es ciertamente la del Alma del Mundo! El olor de las criaturas recién nacidas resulta silvestre, sabe a bosque, a montaña, tiene un no se que. En las inocentes criaturas sólo se manifiesta la Esencia pura e inefable. Ahora podemos explicarnos, por sí mismos, el motivo fundamental por el cual los recién nacidos son auto-conscientes.

Sin embargo las gentes mayores, con mucha autosuficiencia, suponen que el recién nacido es inconsciente. Observad a los recién nacidos: sus cuerpos en la cuna, relajados, tienen un aspecto inefable. Imitad a las criaturas recién nacidas: relajad vuestro cuerpo como los niños lo relajan: las piernas y los brazos de las criaturas recién nacidas parecen de seda. Duermen los niños deliciosamente entre sus cunas, felices y sin problemas de ninguna especie. Imitad a los inocentes durante la meditación interior profunda; reconquistad la infancia en la mente y en el corazón.

RELAJACIÓN DE LA MENTE

Vivid de instante en instante, de momento en momento, sin el doloroso peso del pasado y sin preocupaciones por el futuro. Relajad la mente, vaciadla de toda clase de pensamientos, deseos, pasiones, etc. No aceptes dentro de tu mente ningún pensamiento. Antes que la llama de oro pueda arder con luz serena, la lámpara debe estar bien cuidada, al abrigo de todo viento. Los pensamientos terrenales deben caer muertos a las puertas del Templo.

La mente debe estar quieta por dentro, por fuera y por el centro. Así, en meditación profunda y con la mente relajada experimentaréis LO REAL. Entregaos a vuestro Dios Interior Profundo, olvidaos completamente de la mundanalidad. Durante la meditación mantened los párpados cerrados; que vuestro vehículo físico se adormezca deliciosamente. La meditación sin sueño destruye el cerebro y daña la mente. La meditación profunda, debidamente combinada con el sueño, conduce al éxtasis, al Shamadhi.

Combinad el sueño con la meditación en proporciones armoniosas, nunca olvidéis la LEY DE LA BALANZA. Necesitáis realmente de un cincuenta por ciento de sueño y de un cincuenta por ciento de meditación. Practicad la meditación cuando os sintáis predispuestos al sueño normal. El panadero que quiere preparar pan deberá saber combinar las diversas cantidades de agua y harina: si pone más agua que harina, no le resultará buen pan al panadero; si pone mucha harina y poca agua, tampoco resultará buen pan al panadero.

En forma similar, así es la ciencia de la meditación: si ponemos más sueño que meditación, caeremos en la inconsciencia; si ponemos más meditación que sueño, arruinaremos la mente y el cerebro. Empero, si sabemos combinar armoniosamente sueño y meditación, lograremos eso que se llama Shamadhi, éxtasis. Quienes pretenden meditar eliminando radicalmente el sueño, se parecen a aquél que intenta poner el automóvil en marcha haciendo presión sobre los frenos. 

Otro ejemplo permitirá aclarar mejor todo esto. Imaginad, por un momento, á un jinete sobre su cabalgadura. Si el jinete quiere poner en marcha al caballo, deberá aflojar las riendas; más si en vez de hacer esto, jalas las riendas a tiempo que hieres a la bestia con las espuelas, entonces habrá algo absurdo: el pobre animal entrará en desasosiego, se parará sobre sus patas, relinchará y hasta arrojará con violencia al jinete.

Exactamente o algo similar sucederá al devoto que intenta meditar eliminando el sueño. La relajación mental debe ser perfecta. Cualquier idea, pensamiento, etc., que en un instante dado atraviesa por la mente, produce tensiones y esto no es relajación. El relajamiento perfecto de la mente excluye deseos, ideas, pensamientos, recuerdos, pasiones, etc. VACIAR LA MENTE, convertirla en un pozo sin fondo, profundo, es realmente relajarla.

La mente superficial es semejante a un charco en el camino: cuando sus aguas se evaporan bajo los efectos de los rayos solares, sólo queda el lodo y la podredumbre. La mente profunda, relajada, es maravillosa, es como un lago insondable donde viven innumerables peces y hay vida en abundancia. Cuando alguien lanza una piedra hacia un lago apacible y sereno, se producen ondas rutilantes que van desde el centro hasta la periferia. Los impactos provenientes del mundo exterior, al caer en el lago de la mente, originan ondas que van desde el centro hacia la periferia. Esas ondas agitan la mente de los anacoretas y los llevan al fracaso. La mente debe ser controlada desde el centro, a fin de que nunca reaccione ante los impactos provenientes del mundo exterior. 

Samael Aun Weor



06 enero, 2026

El camarada vestido de blanco

 

El Maestro Adorable, Jesús el Cristo, ha estado muy activo: ha trabajado intensamente, ayudando a la pobre humanidad doliente. El es el Jefe del Movimiento Gnóstico.

Aunque parezca increíble, el Adorable Salvador del Mundo estuvo trabajando como enfermero, en los campos de batalla, durante la primera y segunda guerra mundial. Vamos a transcribir el conmovedor relato de Don Mario Roso De Luna, el insigne escritor teosófico. Este relato lo encontramos en “El libro que mata a la Muerte”, o “Libro de los Jinas”, obra formidable de Don Mario. Veamos:

Extrañas narraciones llegaban a nosotros en las trincheras. A lo largo de la línea de trescientas millas que hay desde Suiza hasta el mar, corrían ciertos rumores cuyo origen y veracidad ignorábamos nosotros. Iban y venían con rapidez, y recuerdo el momento en que mi compañero Jorge Casay, dirigiéndome una mirada extraña con sus ojos azules, me preguntó si yo había visto al amigo de los heridos, y entonces me refirió lo que sabía respecto al particular.

Me dijo que, después de muchos violentos combates, se había visto a un hombre vestido de blanco, inclinándose sobre los heridos. Las balas lo cercaban, las granadas caían a su alrededor, pero nada tenía poder para tocarle. Él estaba mirando hacía el arroyo y sus manos estaban juntas, como si orase, y entonces vi que él también estaba herido. Creí ver como una herida desgarrada en su mano, y conforme oraba, se formó una gota de sangre que cayó en la tierra. Lancé un grito sin poderlo remediar, porque aquella herida me parecía más horrorosa que las que yo había visto en esta amarga guerra.

Estáis herido también, dije con timidez. Quizá me oyó, quizá lo adivinó en mi semblante, pero contestó gentilmente: Esa es una antigua herida, pero me ha molestado hace poco. Y entonces noté con pena que la misma cruel marca aparecía en su pie. Os causará admiración el que yo no hubiese caído antes en la cuenta; yo mismo me admiré. Pero tan sólo cuando yo vi su pie, le conocí: ¡El Cristo Vivo!

Yo se lo había oído decir al capellán, unas semanas antes, pero ahora comprendí que Él había venido hacia mí hacia mí, que le había distanciado de mi vida en la ardiente fiebre de mi juventud.  Yo ansiaba hablarle y darle las gracias, pero me faltaban las palabras. Y entonces Él se levantó y me dijo: Quédate aquí hoy, junto al agua; yo vendré por ti mañana; tengo alguna labor para que hagas por mí. En un momento se marchó, y mientras lo espero, escribo esto para no perder la memoria de ello.

Me siento débil y solo, y mi dolor aumenta, pero tengo su promesa. Yo sé que ha de venir mañana por mí.  Hasta aquí el relato de un soldado, trascrito por Don Mario Rosso de Luna en “El libro que mata a la Muerte”. Este hecho concreto está demostrando, hasta la saciedad, que Jesús vive todavía con el mismo cuerpo físico que usó en la Tierra Santa. 

“El libro que mata a la Muerte”, o “Libro de los Jinas



El dominio de la mente

 

Es claro que nos toca irnos independizando cada vez más y más de la mente. La mente es un calabozo, una cárcel donde todos estamos prisioneros. Necesitamos evadirnos de esa cárcel si es que realmente queremos saber qué cosa es la libertad, esa libertad que no es del tiempo, esa libertad que no es de la mente.

Ante todo, debemos considerar a la mente como algo que no es del Ser. La gente, desafortunadamente, muy identificada con la mente, dice: ¡Estoy pensandoDisciplina de la mente! Y se siente siendo mente. Hay escuelas que se dedican a fortalecer la mente.

Dan cursos por correspondencia, enseñan a desarrollar la fuerza mental, etc., mas todo eso es absurdo. No es fortificar los barrotes de la prisión donde estamos metidos, lo indicado, lo que necesitamos es destruir esos barrotes para conocer la verdadera libertad, que, como he dicho, no es del tiempo.

Mientras estemos en la cárcel del intelecto, no seremos capaces de experimentar la verdadera libertad. La mente, en sí misma, es una cárcel muy dolorosa, nadie ha sido feliz con la mente. Hasta la fecha no se ha conocido el primer hombre que sea feliz con la mente. 

​​​​​​​La mente hace desdichadas a todas las criaturas, las hace infelices. Los momentos más dichosos que hemos tenido todos en la vida, han sido siempre en ausencia de la mente, han sido un instante, sí, pero que ya no se nos podrá olvidar en la vida; en tal segundo hemos sabido lo que es la felicidad, pero esto sólo ha durado un segundo. La mente no sabe qué cosa es felicidad, ¡ella es una cárcel!.

Hay que aprender a dominar la mente, no la ajena, sino la propia, si es que queremos independizarnos de ella. Se hace indispensable aprender a mirar a la mente como algo que debemos dominar, como algo que, digamos, necesitamos amansar. Recordemos al Divino Maestro Jesús entrando en su borrico a Jerusalén en Domingo de Ramos, ese borrico es la mente que hay que someter.

Debemos montar en el borrico, no que él monte sobre nosotros. Desgraciadamente, la gente es víctima de la mente puesto que no sabe montar en el borrico. La mente es un borrico demasiado torpe que hay que dominar si es que verdaderamente queremos montar en él.

Durante la meditación debemos platicar con la mente. Si alguna duda se atraviesa, necesitamos hacerle la disección a la duda. Cuando una duda ha sido debidamente estudiada, cuando se le ha hecho la disección, no deja en nuestra memoria rastro alguno, desaparece. Pero cuando una duda persiste, cuando queremos nosotros combatirla incesantemente, entonces se forma conflicto. Toda duda es un obstáculo para la meditación. Pero no es rechazando las dudas como vamos a eliminarlas, es haciéndoles la disección para ver qué es lo que esconden de real.

Cualquier duda que persista en la mente se convierte en una traba para la meditación. Entonces, hay que analizar, descuartizar, reducir a polvo la duda, no combatiéndola, sino abriéndola con el escalpelo de la autocrítica, haciéndole una disección rigurosa, implacable. Sólo así vendremos a descubrir qué es lo que no había de importante en la duda, qué era lo que había de real en la duda y qué de irreal. Así pues, las dudas a veces sirven para aclarar conceptos. Cuando uno elimina una duda mediante el análisis riguroso, cuando le hace la disección, descubre alguna verdad; de tal verdad viene algo más profundo, más sapiencia, más sabiduría.

La sabiduría se elabora sobre la base de la experimentación directa, sobre la experimentación propia, sobre la base de la meditación profunda. Hay veces que necesitamos, repito, platicar con la mente, porque muchas veces, cuando queremos que la mente esté quieta, cuando queremos que la mente esté en silencio, ella persiste en su necedad, en su parloteo inútil, en la lucha de antítesis. Entonces, es necesario interrogar a la mente, decirle: Pero bueno, ¿qué es lo que tú quieres, mente? Bien, ¡contéstame! Si la meditación es profunda, puede surgir en nosotros alguna representación; en esa representación, en esa figura, en esa imagen, está la respuesta.

Debemos entonces platicar con la mente y hacerle ver la realidad de las cosas, hasta hacerle ver que su respuesta está equivocada; hacerle caer en cuenta que sus preocupaciones son inútiles y el motivo por el cuál son inútiles. Y al fin, la mente queda quieta, en silencio. Mas, si notamos que no surge la iluminación todavía, que aún persiste en nosotros el estado caótico, la confusión incoherente con su lucha y parloteo incesante, entonces, tenemos que llamar nuevamente a la mente al orden, interrogarla:

¿Qué es lo que tú quieres? ¿Qué es lo que andas buscando? ¿Por qué no me dejas en paz? Hay que hablar claro y platicar con la mente como si fuera un sujeto extraño, porque ciertamente ella es un sujeto extraño, porque ella no es del Ser. Hay que tratarla como a un sujeto extraño, hay que recriminarla y hay que regañarla. Los estudiantes del Zen avanzado acostumbran el Judo, pero el Judo psicológico de ellos no ha sido comprendido por los turistas cuando llegan al Japón. Ver, por ejemplo, a los monjes practicando el Judo, luchando unos con otros, parecería como ejercicio meramente físico, mas no lo es.

Cuando ellos están practicando el Judo, realmente casi no se están dando cuenta del cuerpo físico, su lucha va realmente a dominar su propia mente. El Judo en que se hallan combatiendo, es contra su propia mente de cada uno. De manera que el Judo psicológico tiene por objeto someter a la mente, tratarla científicamente, técnicamente, con el objeto de someterla.

Desgraciadamente, los occidentales ven la cáscara del Judo, claro, como siempre, superficiales y necios, tomaron el Judo como defensa personal y se olvidaron de los principios del Zen y del Chang, y eso ha sido verdaderamente lamentable. Es algo muy semejante a lo que sucedió con el Tarot. Se sabe que en el Tarot está toda la Sabiduría antigua, se conoce que en el Tarot están todas las Leyes cósmicas y de la Naturaleza.

Por ejemplo, un individuo que habla contra la Magia Sexual, está hablando contra el Arcano IX del Tarot, por lo tanto se está echando un karma horrible. Un individuo que hable a favor del Dogma de la Evolución, está quebrantando la ley del Arcano X del Tarot, y así sucesivamente. El Tarot es el "patrón de medidas" para todos. Como lo dije en mi libro titulado «El Misterio del Áureo Florecer», en el que termino diciendo que los autores son libres de escribir lo que quieran. Pero que no olviden el patrón de medidas que es el Tarot, el Libro de Oro, si es que no quieren violar las Leyes cósmicas y caer bajo la KATANCIA, que es el karma superior.

Después de esta pequeña digresión, quiero decir que el Tarot tan sagrado, tan sapiente, se ha convertido en juego de póker, en los distintos juegos de naipes que hay para divertir a la gente. Se olvidó la gente de sus leyes, de sus principios. Las piscinas sagradas de los Templos antiguos, de los Templos de Misterios, se convirtieron hoy en las albercas para bañistas.

La Tauromaquia, la ciencia profunda, ciencia taurina de los antiguos Misterios de Neptuno en la Atlántida, perdió sus principios, se convirtió en el circo vulgar de toros. Así pues, no es extraño que el Judo Zen Chang, que tiene por objeto, precisamente, someter a la mente propia en cada uno de sus movimientos y paradas, haya degenerado, haya perdido sus principios en el mundo occidental y se haya convertido nada más que en algo profano que sólo se usa hoy para la defensa personal.

Miremos el aspecto psicológico del judo. En el judo psicológico que enseña la «Revolución de la Dialéctica», se necesita dominar la mente, se requiere que la mente aprenda a obedecer, se exige la fuerte recriminación de ésta para que obedezca. Esto no lo ha enseñado Krishnamurti, tampoco lo ha enseñado el Zen ni el Chang, esto que estoy enseñando pertenece a la Segunda Joya del Dragón Amarillo, a la Segunda Joya de la Sabiduría. Dentro de la Primera Joya podemos incluir el Zen, pero la Segunda Joya no la explica el Zen, aunque sí tenga los prolegómenos con su Judo psicológico.

La Segunda Joya implica la disciplina de la mente, dominándola, azotándola, regañándola. ¡La mente es un borrico insoportable que hay que amansar!. Así pues, durante la meditación tenemos que contar con muchos factores si queremos llegar a la quietud y al silencio de la mente. Necesitamos estudiar el desorden, porque solamente así, nosotros podemos establecer el orden. Hay que saber qué es lo que existe en nosotros de atento y qué es lo que hay en nosotros de inatento.

Siempre que entramos en meditación, nuestra mente está dividida en dos partes: la parte que atiende y la parte que no atiende. No es en la parte atenta que tenemos que poner atención sino precisamente en lo que hay de inatento en nosotros. Cuando logramos comprender a fondo lo que hay de inatento en nosotros y estudiar los procedimientos para que lo inatento se convierta en atento, habremos logrado la quietud y el silencio de la mente. Pero tenemos que ser juiciosos en la meditación, enjuiciarnos a sí mismos, saber qué es lo que hay de inatento en nosotros. Necesitamos hacernos conscientes de aquello que exista de inatento en nosotros.

Cuando digo que debemos dominar la mente, quien la debe dominar es la Esencia, la Consciencia. Despertando Consciencia tenemos más poder sobre la mente y por ende, nos hacemos conscientes de lo que hay de inconsciente en nosotros. Se hace urgente e inaplazable dominar la mente, platicar con ella, recriminaría, azotarla con el látigo de la voluntad y hacerla obedecer. Esta didáctica pertenece a la Segunda Joya del Dragón Amarillo.

Mi Real Ser, Samael Aun Weor, estuvo reencarnado en la China antigua y me llamé Chou-Li. Fui iniciado en la Orden del Dragón Amarillo y tengo órdenes de entregar las Siete Joyas del Dragón Amarillo a quien despierte Conciencia viviendo la Revolución de la Dialéctica y logrando la Revolución integral.

Ante todo, debemos identificarnos con la mente si es que verdaderamente queremos sacar el mejor partido de la Segunda Joya, porque si nosotros nos sentimos siendo mente, si digo: ¡estoy razonando! ¡estoy pensando!, entonces, estoy afirmando un adefesio y no estoy de acuerdo con la Doctrina del Dragón Amarillo, porque el Ser no necesita del pensar, porque el Ser no necesita de razonar. Quien razona es la mente. El Ser es el Ser y la razón de ser del Ser es el mismo Ser.

Él es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. El Ser es la vida que palpita en cada átomo como palpita en cada sol. Lo que piensa no es el Ser, quien razona no es el Ser. Nosotros no tenemos encarnado todo el Ser, pero tenemos encarnada una parte del Ser que es la Esencia o Buddhata, eso que hay de Alma en nosotros, lo anímico, el material psíquico. Es necesario que esta Esencia viviente se imponga sobre la mente.

Lo que analiza en nosotros son los yoes, porque los yoes no son sino formas de la mente, formas mentales que hay que desintegrar y reducir a polvareda cósmica. Estudiemos en estos momentos algo muy especial. Podría darse el caso de que alguien disuelva los yoes, los elimine. Podría también darse el caso de que ese alguien, además de disolver los yoes, se fabrique un cuerpo mental. Obviamente adquiere individualidad intelectual, empero, tiene que liberarse hasta del mismo cuerpo mental, porque el mismo cuerpo mental, por muy perfecto que sea, también razona, también piensa y la forma más elevada de pensar es no pensar. Mientras se piensa no se está en la forma más elevada de pensar.

El Ser no necesita de pensar. Él es lo que siempre ha sido y lo que siempre será. Así pues, en síntesis, hay que subyugar a la mente e interrogarla. No necesitamos de someter mentes ajenas porque eso es magia negra. No necesitamos dominar la mente de nadie porque eso es brujería de la peor clase, lo que necesitamos es someter nuestra propia mente y dominarla.

Durante la meditación, repito, hay dos partes: aquella que está atenta y aquella que está inatenta. Necesitamos hacernos conscientes de lo que hay de inatento en nosotros. Al hacernos conscientes podemos evidenciar que lo inatento tiene muchos factores: duda, hay muchas dudas, son muchas las dudas que existen en la mente humana. ¿De dónde vienen esas dudas? Vemos por ejemplo, el ateísmo, el materialismo, el misticismo, si los descuartizamos, vemos que existen muchas formas de escepticismo, muchas formas de ateísmo, muchas formas de materialismo.

Existen personas que se dicen ateos materialistas y sin embargo, le temen por ejemplo, a las hechicerías, a las brujerías. Respetan a la Naturaleza, saben ver a Dios en la Naturaleza, pero a su modo. Cuando se les platica de asuntos espirituales o religiosos, se declaran ateos materialistas; su ateísmo es una forma nada más incipiente.

Hay otra forma de materialismo y ateísmo: el de tipo marxista?leninista, incrédulo?escéptico. En el fondo, algo busca ese materialista ateo, quiere sencillamente desaparecer, no existir, aniquilarse íntegramente, no quiere saber nada de la Mónada divina, la odia. Obviamente, al proceder así, se desintegrará como él quiere, es su gusto, dejará de existir, descenderá a los mundos infiernos, hacia el centro de gravedad del planeta. Ese es su gusto: autodestruirse. Perecerá, pero en el fondo, si continúa, la Esencia se liberará, retornará a nuevas evoluciones y pasará por nuevas involuciones, volverá una y otra vez en distintos ciclos de manifestación a caer en el mismo escepticismo y materialismo.

A la larga aparece el resultado, ¿cuál? Cuando el día en el que definitivamente se cierren todas las puertas, cuando los tres mil ciclos se agoten, entonces esa Esencia se absorberá en la Mónada y ésta a su vez entrará al Seno Espiritual Universal de Vida pero sin maestría. ¿Qué es lo que realmente quiere esa Esencia? ¿Qué es lo que busca con su ateísmo? ¿Cuál es su anhelo? Su anhelo es rechazar la maestría, en el fondo eso es lo que quiere, lo consigue, no valora y al fin termina como una chispa divina pero sin maestría.

Las formas de escepticismo son varias. Hay gente que se dice católica, apostólica y romana, y sin embargo en sus exposiciones son crudamente materialistas y ateas; pero van a misa los domingos, comulgan y se confiesan, ésta es otra forma de escepticismo. Si analizamos todas las formas habidas y por haber de escepticismo y materialismo, descubrimos que no hay un solo escepticismo, no hay un solo materialismo. La realidad es que son millones las formas del escepticismo y del materialismo. Millones, porque sencillamente son mentales, cosas de la mente. Es decir, el escepticismo y el materialismo son de la mente y no del Ser.

Cuando alguien ha pasado más allá de la mente, se ha hecho consciente de la Verdad que no es del tiempo. Obviamente, no puede ser ni materialista ni ateísta. Aquél que alguna vez ha escuchado el Verbo, está más allá del tiempo, más allá de la mente. El ateísmo es de la mente, pertenece a la mente que es como un abanico. Todas las formas del materialismo y ateísmo son tantas y tan variadas que semejan un gran abanico. Lo que hay de real está más allá de la mente.

El ateísta y el materialista son ignorantes, jamás han escuchado el Verbo, nunca han conocido la Palabra Divina, jamás han entrado en la corriente del sonido. En la mente es donde se gestan el ateísmo y el materialismo. Estos son formas de la mente, formas ilusorias que no tienen ninguna realidad. Lo que verdaderamente es real no pertenece a la mente, lo que ciertamente es real, está más allá de la mente. Independizarnos de la mente es importante para conocer lo real, no para conocerlo intelectualmente sino para experimentarlo real y verdaderamente.

Al poner atención en lo que hay de inatento podemos ver distintas formas de escepticismo, de incredulidad, de duda, etc., ya que viendo cualquier duda, de cualquier especie, hay que descuartizarla, hacerle la disección para ver qué es lo que quiere de verdad. Una vez que la hemos descuartizado totalmente, la duda desaparece no dejando en la mente rastro alguno, no dejando en la memoria ni la más insignificante huella.

Cuando observamos lo que hay de inatento en nosotros, vemos también la lucha de antítesis en la mente. Es entonces cuando hay que descuartizar a esas antítesis para ver qué es lo que tienen de verdad. También se les deberá hacer la disección a recuerdos, emociones, deseos y preocupaciones que se ignoran, que no se sabe de dónde vienen y por qué vienen.

Cuando juiciosamente vemos que hay necesidad de llamarle la atención a la mente, hay un punto critico en el que uno se ha cansado con la mente que no quiere ya obedecer en ninguna forma, entonces no queda más que recriminarla, hablarle fuerte, tratarla frente a frente, cara a cara como a un sujeto extraño e inoportuno. Se le tiene que azotar con el látigo de la voluntad, recriminarla con la palabra dura hasta hacerla obedecer. Hay que platicar muchas veces con la mente para que entienda. Si no entiende, pues hay que llamarla al orden severamente.

No identificarse con la mente es indispensable. Hay que azotar a la mente, subyugarla: si ella sigue violenta, pues nosotros tenemos que volver a azotarla. Así nosotros nos salimos de la mente y llegamos a la Verdad. Aquello que ciertamente no es del tiempo. Cuando nosotros logramos asomarnos a eso que no es del tiempo, podemos experimentar un elemento que transforma radicalmente. Existe cierto elemento transformador que no es del tiempo, que solamente se puede experimentar cuando salimos de la mente. Hay que luchar intensamente hasta conseguir salir de la mente para lograr la auto?realización íntima del Ser.

Una y otra vez necesitamos independizarnos de la mente y entrar en la corriente del sonido, el mundo de la música, en el mundo donde resuena la palabra de los Elohim, donde reina ciertamente la Verdad. Mientras estemos embotellados entre la mente, ¿qué podemos saber de la verdad?, lo que otros dicen. Pero, ¿qué sabemos nosotros?. Lo importante no es lo que otros dicen sino lo que nosotros experimentamos por sí mismos. Nuestro problema está en cómo salimos de la mente. Para ello, nosotros necesitamos ciencia, sabiduría para emancipamos y ésta se halla en la Gnosis.

Cuando creemos que la mente está quieta, cuando creemos que está en silencio y sin embargo no viene ninguna experiencia divina a nosotros, es porque no está quieta la mente ni en silencio. En el fondo, ella continúa luchando. En el fondo, ella está parloteando. Entonces, a través de la meditación, nosotros tenemos que encararla, platicar con ella, recriminarle e interrogarle qué es lo que quiere. Decirle: ¡Mente!, pero ¿Por qué no estás quieta? ¿Por qué no me dejas en paz? La mente dará alguna respuesta y nosotros le contestaremos con otra explicación tratando de convencerla y si no quiere convencerse, no quedará más remedio que someterla por medio de la recriminación y el látigo de la voluntad.

El dominio de la mente va más allá de la meditación de los opuestos. Así, si por ejemplo, nos asalta un pensamiento de odio, un recuerdo malvado, pues hay que tratar de comprenderlo, tratar de ver su antítesis que es el amor. Si hay amor, ¿por qué ese odio? ¿Con qué objeto?. Surge, por ejemplo, el recuerdo de un acto lujurioso. Entonces, hay que pasar por la mente el cáliz sagrado y la santa lanza, decir: ¿Por qué he de profanar lo santo con mis pensamientos morbosos?. Si surge el recuerdo de una persona alta, se le debe ver bajita y eso estaría correcto puesto que en la síntesis está la clave.

Saber buscar siempre la síntesis es benéfico porque de la tesis hay que pasar a la antítesis pero la verdad no se encuentra ni en la antítesis ni en la tesis. En la tesis y en la antítesis hay discusión y eso es lo que realmente se quiere; afirmación, negación, discusión y solución. Afirmación de un mal pensamiento, negación del mismo mediante la comprensión de su opuesto. Discusión: hay que discutir qué es lo que tiene de real de uno y otro hasta llegar a la sabiduría y dejar la mente quieta y en silencio. Así es como se debe practicar.

Todo eso es una parte de las prácticas conscientes, de la observación de lo que hay de inatento. Pero si decimos simplemente: es el recuerdo de una persona alta y le ponemos enfrente a una persona bajita y punto; no está correcto. Lo correcto seria decir, lo alto y lo bajo no son sino dos aspectos de una misma cosa, lo que importa no es lo alto ni lo bajo sino lo que hay de verdad detrás de todo eso. Lo alto y lo bajo son dos fenómenos ilusorios de la mente. Así es como se llega a la síntesis y a la solución.

Lo inatento en uno es lo que está formado por el subconsciente, por lo incoherente, por la cantidad de recuerdos que surgen en la mente, por las memorias del pasado que asaltan una y otra vez, por los desechos de la memoria, etc. Los elementos que constituyen el subconsciente, ni hay que aceptarlos ni hay que rechazarlos, sencillamente hay que hacerse consciente de lo que hay de inatento. Quedando así, lo inatento, atento, en forma natural y espontánea. Queda atento lo inatento.

Hay que hacer de la vida corriente una continua meditación. No solamente es meditación aquella acción de aquietar la mente cuando estamos en casa o en los Lumisiales, sino que también abarca la corriente del diario vivir para que la vida se convierta de hecho en una constante meditación. Así es como viene la verdad realmente.

La mente, en sí, es el Ego. Pero es urgente destruir el Ego para que quede la sustancia mental con la que se puede fabricar el cuerpo mental. Pero siempre queda la mente. Lo importante es liberarse de la mente, y siendo libres de ella, hay que aprender a desenvolvernos en el mundo del Espíritu Puro sin la mente. Saber vivir en esa corriente del sonido que está más allá de la mente y que no es del tiempo. En la mente, lo que hay es ignorancia. La real Sabiduría no está en la mente, está más allá de la mente. La mente es ignorante y por eso cae y cae en tantos errores graves.

Cuán necios son aquellos que hacen propagandas mentales, aquellos que prometen poderes mentales, que les enseñan a otros a dominar la mente ajena, etc. La mente no ha hecho feliz a nadie. La verdadera felicidad está mucho más allá de la mente. Uno no puede llegar a conocer la felicidad hasta que no se independice de la mente.

Los sueños son propios de la inconsciencia. Cuando uno despierta conciencia, deja los sueños. Los sueños no son sino proyecciones de la mente. Recuerdo cierto caso vivido por mí en los mundos superiores. Fue solamente un instante de descuido. Vi cómo se me salió de la mente un sueño. Ya iba a comenzar a soñar y reaccioné entre el sueño que se me escapó por un segundo, pero como me di cuenta del proceso, rápidamente me alejé de esta forma petrificada que escapó de mi propia mente. ¿Qué tal que hubiera estado dormido?, Ahí hubiera quedado enredado en esa forma mental. Cuando uno está despierto, sabe inmediatamente que en un momento de desatención se puede escapar un sueño y queda uno enredado toda la noche hasta el amanecer.

Lo que importa en nosotros es despertar la conciencia para dejar de soñar, para dejar de pensar. Este pensar, que es materia cósmica, es la mente. Hasta el mismo Astral no es más que la cristalización de la materia mental y el mundo físico es también mente condensada. Así pues, la mente es materia y muy grosera, sea en estado físico o en el estado llamado astral manásico, como dicen los indostaníes. De todas manera es la mente grosera y material, tanto en lo astral como en lo físico.

La mente es materia física o metafísica, pero materia. Por lo tanto, no puede hacernos dichosos. Para conocer la auténtica felicidad, la verdadera Sabiduría, debemos salirnos de la mente y vivir en el mundo del Ser, eso es lo importante. No negamos el poder creador de la mente, es claro que todo lo que existe es mente condensada. Pero, ¿qué ganamos con eso? ¿Acaso la mente nos ha dado felicidad? Podemos nosotros hacer maravillas con la mente, crearnos muchas cosas en la vida. Los grandes inventos son mente condensada pero este tipo de creaciones no nos ha hecho felices.

Lo que necesitamos es independizarnos, salir de ese calabozo de la materia porque la mente es materia. Hay que salirnos de la materia, vivir en función de espíritus, como seres, como criaturas felices más allá de la materia. A nadie le hace feliz la materia, la materia siempre es grosera aunque asuma formas hermosas.

Si nosotros buscamos la auténtica felicidad, no la encontraremos en la materia sino en el espíritu. Necesitamos libertarnos de la mente. La verdadera felicidad viene a nosotros cuando nos salimos del calabozo de la mente. No negamos que la mente pueda ser la creadora de las cosas, de los inventos, de las maravillas y de los prodigios, pero, ¿acaso eso nos da la felicidad? ¿Cuál de nosotros es feliz?.

Si la mente no nos ha dado la felicidad, tenemos que salirnos de la mente, buscarla en otra parte y obviamente que la encontraremos en el mundo del espíritu. Pero, lo que tenemos que saber es cómo evadirnos de la mente, cómo liberarnos de la mente, ése es el objeto de nuestras prácticas y estudios que he entregado en los libros gnósticos y en este Tratado de «la Revolución de la Dialéctica».

En nosotros existe un tres por ciento de conciencia y un noventa y siete por ciento de subconciencia. Lo que tenemos de consciente debe dirigirse a lo que tenemos de inconsciente o subconsciente para recriminarle y hacerle ver que tiene que convertirse en consciente. Pero hay necesidad que la parte consciente recrimine a la parte subconsciente. Esto de que la parte consciente se dirija a la parte subconsciente, es un ejercicio psicológico muy importante que se puede practicar en la aurora, así, las partes inconscientes poco a poco se van volviendo conscientes.

Samael Aun Weor El Dominio de la Mente  del libro  La Revolución de la Dialéctica Capítulo 56º