17 octubre, 2025

Cristo, es el Fuego Sagrado



 No hay duda de que en la Aurora de cualquier creación, nuestro Purusha que es el Anciano de los Días, el Ser del Ser se desdobla convirtiéndose por tal motivo en el Padre Madre. Tampoco hay duda de que la pareja original Osiris e Isis, mediante un acto supremo sexual, en la fragua encendida de Vulcano, dan origen al tercero, es decir, al Fohat, al fuego, y este a su vez hace fecunda a la materia caótica para que surja la vida.

Más escrito está que Fohat, la llama que emana de Osiris e Isis, se desdobla a su vez en los siete Radicales, en los siete Hermanos Igneos que están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. El 1º es el físico, 2º es el Vital; 3º los principios ígneos del Astral, el 4º los del Mental, el 5º los del Causal, el 6º los del Buddhi y el 7º los de Atman.

Ante todo es necesario comprender a fondo lo que es realmente el Cristo Cósmico. Urge saber, en nombre de la verdad, que el Cristo no es algo meramente histórico. Las gentes están acostumbradas a pensar en el Cristo como un personaje histórico que existiera hace 1.977 años. Tal concepto resulta equivocado, porque el Cristo no es del tiempo, el Cristo es atemporal. El Cristo se desenvuelve de instante en instante, de momento en momento; Cristo, en sí mismo, es el Fuego Sagrado, el Fuego Cósmico, Universal.

Si nosotros rastrillamos un cerillo, brotará el fuego. Los científicos dirán que el fuego es el resultado de la combustión, más eso es falso; el fuego que brota del cerillo está contenido en el cerillo, sólo que con la frotación lo liberamos de su prisión y aparece. Podríamos decir que el fuego, en sí mismo, no es el resultado de la combustión, sino que más bien la combustión es el resultado del fuego.

Conviene entender, mis caros hermanos, que a nosotros lo que más nos interesa es el Fuego del Fuego, la Llama de la Llama, la Signatura Astral del Fuego. La mano que mueve al cerillo o para que aparezca la llama, tiene fuego, vida; si no, no podría moverse. Después de que el cerillo se apaga, la llama sigue existiendo en la Cuarta Vertical. Los científicos no saben qué cosa es el fuego; lo utilizan, pero lo desconocen.

Tampoco saben lo que es la electricidad; la utilizan, pero no la conocen. Por eso mismo, queridos hermanos, conviene que ustedes entiendan lo que es el fuego. Antes de que la aurora de la creación vibrara intensamente, el fuego hizo su aparición. Recuerden ustedes, mis queridos hermanos, que hay dos Unos. El primer Uno es Aelohim, el segundo es Elohim. El primero Uno es el Inmanifestado, el Incognoscible, la Divinidad que no se puede pintar, ni simbolizar, ni burilar, y el segundo Uno, el que brota del primer Uno, es el Demiurgo Arquitecto del Universo, el Fuego.

Quiero que entiendan que uno es el fuego que arde en la cocina o en el altar, y otro es el fuego del Espíritu como Aelohim o como Elohim. Elohim es, pues, el Demiurgo, el Ejército de la Voz, la Gran Palabra. Cada uno de los Constructores del Universo es una Llama viva, es Fuego vivo, escrito está que Dios es un fuego devorador. El Fuego es el Cristo, el Cristo Cósmico.

Elohim, en sí mismo, ha brotado de Aelohim: Elohim, en sí mismo, se desdobla para iniciar la manifestación cósmica en el Dos, en su Esposa, en la Madre Divina, y cuando el Uno se desdobla en dos, surge el Tres, que es el Fuego. Las criaturas del fuego hacen fecundo al Caos para que surja la vida. Siempre que el Uno se desdobla en Dos, aparece el Tercero: el Fuego. El Fuego hace fecundas las aguas de la existencia y entonces el Caos se convierte en el Andrógino Divino.

Así que, conviene entender que el Ejército de la Voz, el Ejército de la Palabra es Fuego, y que ese Fuego vivo, ese Fuego viviente y filosofal que hace fecunda a la materia caótica, es el Cristo Cósmico, el Logos, la Gran Palabra. Empero, para que el Logos venga a la manifestación, el Uno debe desdoblarse en Dos, es decir, el Padre se desdobla en la Madre, y de la unión de los dos opuestos nace el tercero: el Fuego. Ese Fuego es el Logos, el Cristo, que hace posible la existencia del Universo en la aurora de cualquier creación.

Sí, mis queridos hermanos, conviene que entendamos mejor lo que es el Cristo, que no nos contentemos con recordar la cuestión meramente histórica, porque el Crestos es una realidad de instante en instante, de momento en momento, de segundo en segundo. El es el Creador; el Fuego tiene poder para crear los átomos y para desintegrarlos, el poder para manejar las fuerzas cósmicas universales, etc. El Fuego tiene el poder para unir todos los átomos y crear universos, así como el poder para desintegrar universos. El mundo es una bola de fuego que se enciende y se apaga según leyes.

Así que, el Cristo es el Fuego. Por eso sobre la cruz verán ustedes las cuatro letras: I.N.R.I., que significa “ignis natura renovatur integram”, el Fuego Renueva Incesantemente la Naturaleza. Ahora creo que ustedes van entendiendo por qué a nosotros nos interesa la Signatura Astral del Fuego, la Llama de la Llama, lo Oculto, el aspecto esotérico del Fuego. Y es que el Fuego en realidad es crístico, y tiene poder para transformar todo lo que es, todo lo que ha sido y todo lo que será. INRI es lo que nos interesa, sin INRI no es posible que nosotros nos cristifiquemos.

Les decía anoche que el Cristo Intimo, el Cristo Cósmico, tiene que dar tres pasos de arriba hacia abajo, a través de las siete regiones del Universo. También les decía anoche que el Cristo debe dar tres pasos de abajo hacia arriba he ahí el Misterio de los tres pasos y de los siete pasos de la masonería. Es una lástima que los hermanos masones hayan olvidado esto. En todo caso el Crestos, el Logos, resplandece en el cenit de la media-noche espiritual, así como en el ocaso o en el Oriente, y cada una de esas tres posiciones es respetada en las siete regiones.

El místico que se guía por la Estrella de la Media Noche, por el Sol Espiritual, sabe lo que significan esos tres pasos dentro de las siete regiones. Pensemos también en el Sol, pensemos en el rayo y pensemos en el Fuego  he ahí las tres lumbreras, los tres aspectos del Logos en las siete regiones. Cuando el Uno se desdobla en el Dos, surge el tercero, y este es el Fuego que crea y vuelve nuevamente a crear. Este tercero puede crear con el poder de la palabra, con la palabra solar, con la palabra mágica, con la palabra del Sol Central. ¡Así crea el Logos!

Es por medio del Fuego como podemos nosotros cristificarnos. Inútilmente habrá nacido el Cristo en Belem si no nace en nuestro corazón también; inútilmente habrá sido crucificado y muerto y resucitado en la Tierra Santa, si no es crucificado también y muerto y resucitado en nosotros. Necesitamos encarnar al Crestos Cósmico, al Espíritu del Fuego, hacerlo carne en nosotros. En tanto no lo hayamos hecho, estaremos muertos para las cosas del Espíritu, porque El es la Vida, es el Logos, es la Gran Palabra: Heru-Pa-Kroat. El es Vishnú; la palabra Vishnú viene de la raíz Vish, que significa penetrar, El penetra en todo lo que es, ha sido y será. Necesitamos que penetre en nosotros para que nos transforme radicalmente. Sólo por medio del fuego lograremos nosotros aniquilar al Ego. Quien pretenda aniquilar al Ego únicamente con el intelecto, marcha por el camino del error.

Obviamente, necesitamos autoconocernos, si es que queremos cristificarnos, y si queremos autoconocernos para lograr la cristificación, necesitamos autoobservarnos, observarnos a sí mismos, vernos a sí mismos. Sólo por ese camino será posible llegar un día a la desintegración del Ego. El Ego es la suma total de todos nuestros defectos: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc. Aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar todos nuestros defectos cabalmente.

Decía que tenemos que autoobservarnos para autoconocernos, porque si nos observamos a sí mismos descubriremos nuestros defectos psicológicos y podremos trabajar sobre ellos. Cuando alguien admite que tiene una psicología, comienza a observarse y esto le convierte de hecho en una criatura diferente. Yo quiero que entiendan esta noche, mis queridos hermanos gnósticos, la necesidad de aprender a observarse a sí mismos, de verse a sí mismos. Pero hay que saberse observar, porque una es la observación mecánica y otra es la observación consciente.

Alguien, que conociera por primera vez nuestras enseñanzas, diría: ¿Pero qué gano con observarme? ¡Esto es aburridor! He visto que tengo ira, he visto que tengo celos, ¿y qué? Claro está, así es la observación mecánica. Nosotros necesitamos observar lo observado. Repito: necesitamos observar lo observado, y esto ya es observación consciente de nosotros mismos. La observación mecánica de sí mismos no nos conducirá jamás a nada, es absurda, inconsciente, estéril. Necesitamos la auto-observación consciente, sólo así, verdaderamente, podremos auto-conocernos para trabajar sobre nuestros defectos. ¿Que sentimos ira en un instante dado? ¡Vamos a observar lo observado! la escena de ira.

No importa que lo hagamos más tarde, pero vamos a hacerlo. Y, al observar lo observado, lo que vimos en nosotros, sabremos realmente si fue ira o no fue, porque pudo haberse provocado algún síncope nervioso que tomamos por ira. ¿Que de pronto fuimos invadidos por los celos? ¡Pues vamos a observar lo observado! ¿Qué fue lo que observamos? ¿Tal vez que la mujer estaba con otro tipo? Y si es mujer, ¿que tal vez vio a su hombre con otra mujer y sintió celos?  En todo caso, muy serenamente y en profunda meditación, observaremos lo observado para saber si realmente existieron o no existieron los celos. Al observar lo observado, lo haremos a través de la meditación y de la auto-reflexión evidente del Ser. Así esa observación se torna consciente. 

Cuando uno se hace consciente de tal o cual defecto de tipo psicológico, puede trabajarlo con el Fuego. Tendría uno que concentrarse en Stella Maris María, Tonantzin, Rea, Cibeles, etc., ella es una parte de nuestro propio Ser, pero derivado. Ella es la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes, la cobra sagrada fuego ardiente, ella, con sus poderes flamígeros, podrá desintegrar el defecto psicológico, el “agregado psíquico” que nosotros hayamos auto-observado conscientemente.

Si tal hacemos, la Esencia o Fuego embotellado en el agregado psíquico resplandecerá, será liberado, y a medida que vayamos desintegrando los agregados los porcentajes de Esencia que son Fuego Crístico se multiplicarán y un día el Fuego resplandecerá dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Necesitamos que el fuego arda en nosotros; solo INRI nombre sagrado puesto sobre la cruz del mártir en el Calvario puede quebrar los agregados psíquicos. Aquellos que pretenden desintegrar todos esos “agregados psíquicos” sin tener en cuenta al Fuego, marchan por el camino equivocado, y no solamente andan mal, sino que también extravían a los demás.

Se dice que el Crestos nació en la aldea de Belen hace mil novecientos setenta y siete años, lo cual es falso, porque la aldea de Belen no existía en aquella época. Belen viene de una raíz caldea: Bel, y Bel es el fuego, la Torre de Fuego caldea. En nuestro cuerpo la torre es la cabeza y el cuello, porque el resto del cuerpo es el templo. Quien ha logrado elevar el Fuego sobre sí mismo, quien lo ha podido levantar hasta la cabeza, hasta el cerebro, hasta el tope, de hecho podrá convertirse en el Cuerpo del Crestos, que es el Fuego, el Espíritu del Fuego.

Y es el Espíritu del Fuego, ese Espíritu original, primigenio, quien podrá cristificarnos totalmente. El fuego o fohat, ardiendo dentro de nosotros, nos transformará totalmente. Una vez que el Fuego arda dentro de nosotros, seremos cambiados totalmente, seremos convertidos en criaturas completamente diferentes, seremos convertidos en seres distintos, y entonces gozaremos de la iluminación plena y de los poderes cósmicos.

Así que, entendido esto mis caros hermanos, debemos trabajar con el Fuego.  Al que sabe, la palabra da poder; nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquel que lo tiene encarnado. El Cristo, el Espíritu del Fuego, no es un personaje meramente histórico; es el Ejército de la Palabra, es una fuerza que está más allá de la personalidad, del Ego y de la individualidad; es una fuerza como la electricidad, como el magnetismo, es un poder, un gran agente cósmico, universal; es la fuerza eléctrica que puede originar nuevas manifestaciones.

Ese Fuego Cósmico entra en el hombre que esté debidamente preparado, en el hombre que tenga la torre esa de Bel ardiendo. Cuando el Cristo encarna en un hombre, este se transforma radicalmente. El es el Niño-Dios que debe nacer en cada criatura. Así como él nació en el Universo hace millones de años para organizar totalmente este Sistema Solar, así también debe nacer en cada uno de nosotros. El nace en ese establo de Belem, es decir, entre los animales del deseo, entre los “agregados psíquicos” que necesita quebrantar, porque solo el fuego puede quebrantar tales “agregados”. Así, el fuego aparece donde están esos “agregados” para destruirlos, para volverlos polvareda cósmica y liberar el Alma, a la Esencia. ¿Cómo podría él liberar el Alma si no entrara profundamente en el organismo humano?

En el Oriente, Cristo es Vishnú, y repito: la raíz: Vish significa penetrar. El fuego, el Cristo, el Logos, puede penetrar profundamente en el organismo humano para quemar las escorias que tenemos dentro. Pero necesitamos amar al Fuego, adorar al Fuego, rendirle culto a la Llama. Por eso es que, en nuestros trabajos de concentración, invocamos a la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes, porque solo con el fuego podemos quebrantar todos los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos. El frío lunar nunca podrá quebrantar a los agregados psíquicos; necesitamos de los poderes flamígeros del Logos, necesitamos de INRI para transformarnos.

Sí, mis caros hermanos que esta noche están reunidos conmigo: entiendan que estamos en Semana Santa y que la Semana Santa tiene siete días. En los tiempos antiguos todo se regía por el calendario solar: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno, y los días eran: Lunes, Miércoles, Viernes, Domingo, Martes, Jueves y Sábado. Desgraciadamente, ese calendario fue alterado por gentes fanáticas medievales. La Semana Santa es profundamente significativa. Recuerden los siete y los tres pasos de la masonería. El Cristo debe arder, primero que todo, en nuestro cuerpo humano; más tarde la llama debe depositarse en el fondo del Alma y por último en el fondo del Espíritu. Estos tres pasos, a través de las siete esferas, son profundamente significativos. Obviamente, esos tres pasos básicos, fundamentales, se hallan contenidos en las siete esferas del mundo y del Universo.

Incuestionablemente, la Semana Santa tiene raíces esotéricas muy hondas, porque el Iniciado debe trabajar sobre las fuerzas lunares y sobre las fuerzas de Mercurio, y con las fuerzas de Venus y del Sol, y de Marte, de Júpiter y de Saturno. El Drama Cósmico se desenvuelve en siete regiones y de acuerdo con los siete planetas del Sistema Solar.

La Llama debe aparecer en el Cuerpo Físico, debe avanzar en el Cuerpo Vital, debe proseguir su camino por la senda Astral, debe continuar su viaje por el mundo de la Mente, debe llegar a la Esfera de Venus en el Mundo Causal, debe proseguir o continuar su viaje por el mundo Búdhico o intuicional, y por último, en el séptimo día, habrá llegado al mundo de Atman, al Mundo del Espíritu; entonces el Maestro recibirá el Bautismo del Fuego que lo transformará radicalmente.

Obviamente, todo el Drama Cósmico tal como está escrito en los cuatro Evangelios, deberá ser vivido dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Eso no es meramente histórico, es algo para vivir ahora y aquí. Los tres traidores que crucifican al Cristo, que lo llevan a la muerte, están dentro de nosotros mismos. Los masones los conocen, los gnósticos también los conocemos: Judas, Caifás y Pilatos. Judas es el demonio del deseo que nos atormenta. Pilatos es el demonio de la mente, que para todo tiene disculpas, y Caifás es el demonio de la mala voluntad que prostituye el Altar.

Esos son los tres traidores que entregan al Cristo por 30 monedas de plata. Las 30 monedas representan todos los vicios y pasiones de la humanidad, que cambia al Cristo por las botellas en la cantina, por el prostíbulo o por el lecho de Procusto, que cambia al Cristo por el dinero, por las riquezas, por la vida sensual, lo vende por 30 monedas de plata.

Hermanos, recuerden que esa multitud que pide la crucifixión del Señor, todas esas multitudes que gritan. “¡crucifixia, crucifixia, crucifixia!”, no son las de hace 1.977 años. No, esas gentes que piden la crucifixión del Cristo, están dentro de nosotros mismos repito: aquí y ahora, y son los “agregados psíquicos” inhumanos que en nuestro interior cargamos; son todos esos “elementos psíquicos indeseables” que llevamos dentro, los “demonios rojos de Seth”  viva representación de todos nuestros defectos de tipo psicológico. Son ellos los que gritan “¡crucifixia, crucifixia, crucifixia!” y el Señor es entregado a la muerte.

¿Quiénes le azotan? ¿No son acaso las multitudes que llevamos en nuestro interior? ¿Quiénes le escupen? ¿No son todos esos agregados psíquicos que personifican nuestros defectos? ¿Quiénes ponen sobre él la corona de espinas? ¿No son acaso todos esos engendros del infierno que nosotros hemos creado? El acontecimiento de la historia crística no es de ayer, es de ahora, es presente; no es meramente un pasado como creen los ignorantes ilustrados; pero aquellos que comprenden, trabajarán para la cristificación.

El Señor es llevado al Calvario y sobre las cumbres majestuosas del mismo dirá: “El que en mí cree nunca andará en tinieblas, tendrá la lumbre de la vida. Yo soy el pan de la vida, yo soy el pan vivo: el que come mi carne y bebe mi sangre tendrá la vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él”.

El Señor no guarda rencores para nadie. “¡Padre mío, en tus manos encomiendo mi Espíritu!” Pronunciada esta gran palabra, no se escucharán sino rayos y truenos, en medio de grandes cataclismos interiores. Cumplida esta labor del Espíritu del Fuego, será depositado el Cristo o el Crestos, el Christus-Visnhú, “el que penetra”  en su sepulcro místico. Y yo les digo, en nombre de la Verdad y de la Justicia, que al tercer día después de esto será levantado, resucitado en el Iniciado para transformarlo en una criatura perfecta. Quien lo logra se convierte, de hecho, en un dios terriblemente divino, más allá del bien y del mal.

Así el Cristo, el Señor Nuestro, el Espíritu del Fuego, desciende. El quiere entrar en cada uno de nosotros para transformarnos, para salvarnos, para quebrantar los “agregados psíquicos” que en nuestro interior llevamos, para hacer de nosotros algo distinto, para convertirnos en dioses. Tenemos que aprender a ver al Cristo no desde el punto de vista meramente histórico, sino como el Fuego, como una realidad presente, como INRI, que tenía se dice doce apóstoles. Esos doce apóstoles están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora; son las doce partes fundamentales de nuestro propio Ser, las Doce Potestades.

Dentro de cada uno de ustedes, en su propio Ser Interior Profundo, hay un Pedro que se entiende con los Misterios del Sexo, hay un Juan que representa al Verbo, a la Gran Palabra, a Heru-Pa-Kroat. Hay también un Tomás que nos enseña a manejar la Mente, hay un Pablo que nos muestra el camino de la Sabiduría, de la filosofía, de la Gnosis. Dentro de ustedes mismos está también Judas; no aquel Judas que entrega al Cristo por 30 monedas de plata; no, un Judas diferente, un Judas que entiende a fondo lo que es la cuestión del Ego, un Judas cuyo Evangelio Secreto nos lleva a la disolución del mí mismo, del sí mismo. 

Y hay un Felipe, capaz de enseñarnos a viajar fuera del cuerpo físico, a través del espacio; hay un Andrés que nos indica con precisión absoluta lo que son los tres factores de la Revolución de la conciencia: Nacer, es decir, cómo se fabrican los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Morir, o cómo se desintegra el Ego y los factores particulares se relacionan con nosotros, específicamente con cada uno de nos, y Sacrificarse por la humanidad. La Cruz de San Andrés, indicando la mezcla del Azufre y del Mercurio tan indispensable para la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mediante el cumplimiento del “Deber Parlock del Ser”, es profundamente significativa.

Mateo, científico cual ninguno, también existe en nosotros y nos enseña la Ciencia Pura, desconocida para los científicos que solamente conocen todo ese podridero de teorías universitarias que hoy están de moda y mañana pasan a la historia. La Ciencia Pura es completamente diferente, y sólo Mateo puede instruirnos en ella. Lucas, con su Evangelio Solar, es profeta y nos indica lo que ha de ser la nueva vida en la Edad de Oro. Cada uno de los doce está dentro de nosotros mismos, porque nuestro Ser tiene doce partes fundamentales los doce apóstoles, aquí y ahora.

Así, quienes quieran llegar a ser Magos en el sentido trascendental de la palabra, tienen que aprender a relacionarse consigo mismos, con cada una de las doce partes del Ser, y esto solamente será posible quemando con INRI los “agregados psicológicos” que en nuestro interior cargamos. En tanto el Ego exista dentro de nosotros, las correctas relaciones con todas y cada una de las partes de nuestro Ser, resultará imposible. Pero si nosotros incineramos el Ego, entonces sí podremos establecer correctas relaciones consigo mismos, con cada uno de los doce que en nuestro interior existen.

Así que, quítense de sus cabezas la idea de los doce apóstoles históricos; búsquenlos dentro de sí mismos, ahí están. Todo está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Ha llegado la hora de un cristianismo más esotérico, más puro, más real. Ha llegado la hora de salir de la cuestión meramente histórica y pasar a la realidad de los hechos. La cruz misma del Calvario es hondamente significativa. Bien sabemos nosotros que el phalus vertical dentro del ecteis formal, hacen cruz. En otras palabras enfatizaremos diciendo: el Lingam-Yoni, correctamente conectados, forman cruz. Es con esa cruz como podemos nosotros avanzar por el sendero que ha de conducirnos hasta el Gólgota del Padre.

Esta noche les invito a todos a entrar en el camino de la cristificación. No olviden ustedes que cada vez que el Señor de Compasión viene al mundo, es odiado por tres clases de hombres. Primero, por los ancianos, por las gentes llenas de experiencia que dicen: ¡Ese hombre está loco, vean lo que trae, no oigan lo que está diciendo, no está de acuerdo con lo que pensamos; tenemos experiencia y este hombre perjudica, daña...! Segundo, es rechazado por los escribas, es decir, por los intelectuales de la época. Cada vez que el Señor de Gloria ha venido al mundo, los intelectuales han estado contra él, lo odian mortalmente, porque no encaja dentro de sus teorías, significa un peligro para sus sistemas, para sus sofismas, etc. Y tercero, es odiado por los sacerdotes. Todos ellos ven en él un peligro para sus respectivas sectas.

Así que, en nombre de la verdad les digo que el Cristo es tremendamente revolucionario y rebelde. El es el Fuego, que viene a quemar todas las podredumbres que cargamos dentro. El es el Fuego, que viene a reducir a cenizas nuestros prejuicios, nuestros preconceptos, nuestros intereses creados, nuestras abominaciones, y hasta nuestras experiencias de tipo personal, etc.

¿Creen ustedes acaso, que el Cristo podría ser aceptado por tantos millones de seres humanos que pueblan el mundo? Se equivocan; cada vez que viene se levantan las multitudes contra él. ¡Esa es la cruda realidad de los hechos! En esta Semana Santa en la que estoy hablando, digo en nombre de la verdad y de la justicia que sólo el Fohat, ardiendo dentro de nosotros, podrá salvarnos. Ninguna teoría, ningún sistema podrá llevarnos a la liberación.

Quienes pretendan quebrantar el Ego a base de puras teorías, con el frío intelecto, son seres meramente reaccionarios, conservadores, retardatarios, y marchan  por el camino de la gran equivocación. Esta Babilonia que llevamos dentro, esta ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos donde viven los demonios de la ira, de la codicia, de la lujuria, de la envidia, del orgullo, de la pereza, de la gula, etc., debe ser destruida con fuego. Necesitamos levantar ahora y ya, dentro de nosotros mismos, la Jerusalén Celestial. Recuerden que los cimientos de la Jerusalén Celestial son doce, y que en cada uno de ellos está escrito el nombre de algún apóstol, los nombres de los doce apóstoles están en los doce cimientos.

Esa Jerusalén debemos edificarla dentro de nosotros mismos, más eso solamente será posible el día en que con fuego destruyamos a Babilonia la grande la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la Tierra, a la ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos. Cuando lo logremos, edificaremos la Jerusalén Celestial, la Gran Jerusalén aquí y ahora, dentro de sí mismos. Repito, la base de esa Jerusalén Celestial son los doce apóstoles. No me estoy refiriendo a los que vivieron hace 1.977 años; no, estoy hablando de las doce potestades que existen dentro de nosotros mismos, de las doce partes del Ser, auto-conscientes e independientes. Ellas son el fundamento de la Jerusalén que nosotros debemos edificar dentro de sí mismos.

La ciudad de Jerusalén tiene doce puertas y en cada una de las doce puertas hay un ángel que representa a cada uno de los doce dentro de nosotros mismos. Las doce puertas son doce perlas preciosas, son doce puertas de libertad, doce puertas de luz y de esplendor, doce poderes cósmicos. La ciudad, toda, es de oro puro sus calles, sus avenidas y sus plazas, es el oro del Espíritu que nosotros debemos fabricar en la “forja de los cíclopes”. Y no tiene, la ciudad, necesidad de lumbrera externa o de Sol externo, o de Luna externa, porque el Señor es su lumbrera y él arderá dentro de nosotros mismos, porque él es Fuego.

El muro de la Gran Ciudad tiene 144 codos. Si sumamos aquellas cifras entre sí: 1+4+4, tendremos 9 la “Novena Esfera”, el sexo, porque solo mediante la transmutación de la Energía Creadora podremos hacer arder el Fuego en nosotros. El tamaño de la ciudad es de 12.000 estadios, y esto nos recuerda los doce trabajos de Hércules, necesarios para lograr la completa Auto-Realización Intima del Ser, y nos recuerda a los 12 Aeones, y nos recuerda a los doce apóstoles.

En el centro de la ciudad está el Arbol de la Vida, los diez sephirots de la Cábala Hebraica: Keter, Chochmah y Binah, como corona sephirótica, y Chesed, Geburah, Tiphereth, Netzah, Hod, Jesod y Malchut como las siete regiones del Universo. El Arbol de la Vida alegoriza a todas las doce grandes regiones del Universo. ¡Dichoso el que llegue al Aeon Trece, donde debe estar siempre Pistis Sophía...! Dentro de la Jerusalén Celestial hallamos también a los veinticuatro ancianos, quienes prosternados en tierra depositan sus coronas a los pies del Cordero. El Cordero Inmolado es el Fuego que arde en este Universo desde la aurora de la creación, desde el amanecer de este Universo. Los 24 ancianos son, también, 24 partes de nuestro propio Ser, y el Cordero mismo es el Ser de nuestro Ser.

¡Dichoso quien pueda alimentarse con los frutos del Arbol de la Vida, porque ese será inmortal! ¡Dichoso aquel que pueda alimentarse con cada uno de esos frutos, aquel que pueda en verdad nutrirse con esa corriente de vida que viene desde el Aeón-13 hasta el cuerpo humano, porque jamás conocerá enfermedades y se hará inmortal! Pero, para poder uno nutrirse con el Arbol de la vida, necesitará antes que todo, haber eliminado los “agregados psíquicos”. Recuerden ustedes que los agregados psíquicos, viva personificación de nuestros errores, alteran al Cuerpo Vital, y este, alterado, daña el cuerpo físico. Así surgen las enfermedades en nosotros.

¿Quién es el que produce las úlceras? ¿No es acaso la ira? ¿Quién es el que produce el cáncer? ¿No es acaso la lujuria? ¿Quién produce la parálisis? ¿No es acaso la vida materialista y grosera, egoísta y fatal? Las enfermedades son producidas por los agregados psíquicos, por los demonios rojos de Seth, viva personificación de nuestros errores. Cuando todos los demonios rojos de Seth hayan sido aniquilados con el Fuego, entonces nos nutriremos con el Arbol de la Vida. La Vida, descendiendo desde el Absoluto a través de los trece Aeones, penetrará en nuestro cuerpo y nos hará inmortales, la salud será recobrada, jamás se volverán a tener enfermedades.

De nada sirven los científicos con todas sus ciencias para curar, pues si ellos curan, el paciente se vuelve a enfermar. Es claro que el Ego mete el veneno de sus morbosidades y podredumbres dentro de los órganos y los destruye he aquí el origen de todas las enfermedades. Las gentes quieren una panacea para curarse, pero en tanto tengan el Ego vivo, vivirán enfermas. Ha llegado la hora de entender que necesitamos quemar a la Babilonia dentro de sí mismos y edificar la Jerusalén. Vista la Jerusalén Celestial desde lejos, es como una piedra de Jaspe, transparente como el cristal. Sí, es la Piedra Filosofal. Dichoso el que consiga la Piedra Filosofal, porque se transformará radicalmente y tendrá poderes sobre el fuego, sobre el aire, sobre las aguas y sobre la tierra.

Lo que necesitamos es un cristianismo puro, esotérico, un cristianismo vivo, no un cristianismo muerto; un cristianismo gnóstico que pueda transformarnos radicalmente. Más, así como estamos, con el Ego vivo, fuerte, robusto, marchamos por el camino del error. Necesitamos aprender a amar el Fuego y a trabajar en realidad con los Misterios del Fuego.

Hasta aquí mis palabras de esta noche...

P.- Venerable Maestro Samael: al hablar de las partes autónomas y auto-conscientes del Ser, usted mencionó algunos de los apóstoles, pero quisiéramos ahora preguntarle cuál de ellos nos enseña el camino de la aniquilación budhista, o aniquilación del Ego.

R.- Judas Iscariote. Pero no pensemos solamente en el Judas aquel de hace 1.977 años; pensemos en el Judas interior, en ese apóstol interior que es una de las doce potestades que en nuestro interior cargamos, que es una de las doce partes fundamentales del Ser. El está vivamente interesado en la aniquilación budhista; por eso es extraordinario. No niego la existencia de aquel apóstol de hace 1.977 años y que representara realmente a nuestro Judas Intimo; él es una realidad, él existe, él es uno de los grandes, es el más exaltado Maestro, el más exaltado Adepto que anduvo con Jesús de Nazaret. Pero dentro de nosotros hay un Judas interior, fuera de aquel Judas histórico y fuera de los tres traidores de Hiram Abiff. En nuestro Ser hay alguien que personifica al Judas Iscariote y que realmente está interesado en la destrucción del Ego.

P. ¿Cuál es el trabajo del apóstol Tomás dentro de nosotros?

R. Bien sabemos nosotros que Tomás acusa un poco de escepticismo, de duda y de todo eso, pero llevado al fondo, aquel Tomás Intimo que en nuestro interior cargamos obviamente se relaciona con el discernimiento. Es necesario aprender a discernir, es urgente usar el bisturí de la auto-crítica para abrir los valores y ver qué es lo que tienen de verdad. Así es como hay que entender el trabajo del Tomás interior, del Tomás íntimo. Cada uno de nosotros lleva, pues, a las doce potestades en su propio Ser, y todas esas partes autónomas y auto-conscientes del Ser, en Pistis Sophía son llamadas Regidores de los Aeones, del Destino y de las Esferas. Ellos se mueven, ellos hacen la Gran Obra entre las escuadras, los triángulos y los octógonos, y esto hay que saberlo entender. 

P.- Dentro de nosotros, ¿cuál es la parte del Ser que nos orienta en el trabajo alquimista?

R. Incuestionablemente hay uno que se encarga de eso, y es llamado en Alquimia, el Antimonio, pero éste no es una de las doce potestades.

P.- Específicamente, ¿quién de los doce apóstoles es el encargado de dirigir el trabajo alquimista?

R.- Sí hay un especialista en Alquimia, al cual estoy seguro obedece el Antimonio. Ese es, precisamente, Santiago el Mayor, el bendito patrón de la Gran Obra. A él le obedece el Antimonio, en el sentido de que él es el encargado trascendental de la Alquimia, de la Gran Obra.

P.- Desde el punto de vista de nuestro Ser Individual, ¿podría explicarnos el sentido esotérico de las tres negaciones de Pedro, el apóstol del Cristo?

R.- Hay tres purificaciones que debemos hacer, por el hierro y por el fuego. Quien no hace las tres purificaciones no consigue la cristificación. Pedro, con la cabeza hacia abajo, o crucificado con la cabeza hacia abajo, nos indica que hay que bajar a la novena esfera para trabajar con el fuego y el agua, origen de mundos, bestias y dioses. Toda auténtica Iniciación Blanca comienza por allí. Eso nos está indicando Pedro con su crucifixión. Ahora bien, las tres purificaciones son las tres negaciones de Pedro.

Primera Purificación: Primera Montaña, la de la Iniciación.

Segunda Purificación: La Segunda Montaña, la de la Resurrección.

Tercera Purificación: Cuando brilla la estrella de ocho puntas y el libro de Job sobre la cumbre de la Segunda Montaña. No se podría llegar a la resurrección del Cristo Íntimo en nosotros, sin haber pasado previamente por las tres purificaciones a base de hierro y fuego. 

Tres veces canta el gallo, que es el Mercurio de la Filosofía Secreta, porque eso representa el gallo, el Gaio ó I. A. O. El Cristo íntimo dice: y antes de que cante el gallo por tercera vez, me habrásnegado tres veces. ¿Por qué? Porque tres veces tiene que bajar el Iniciado a los mundos infiernos para trabajar con el Fuego y el Agua. Son tres purificaciones a base de hierro y fuego; por eso los tres clavos de la Cruz, por eso el Inri sobre la Cruz: Ignis Natura Renovatur Integram el fuego renueva incesantemente la naturaleza. 

De manera que el Pedro Intimo Particular, de cada uno de nos, realiza ese trabajo de negar al Cristo tres veces. No es que lo niege, negándolo, sino que, sencillamente, tiene que bajar a trabajar en la forja de los cíclopes, en la novena esfera, antes de lograr la resurrección. Tiene que vivir entre los demonios en tres épocas, antes de resucitar de entre los muertos, antes de poder resucitar, porque la resurrección se hace en vida, aquí y ahora.  

P.- Aunque es un poco distinto, quisiera preguntar lo siguiente: ¿El demonio de los celos pasionales es un producto del yo de la lujuria?   

R.- Pues sí... Los celos no existirían si no hubiera lujuria.

P.- ¿Cómo debemos entender el trabajo del Juan Intimo?

R.- Juan es el Verbo, la Palabra. El, obviamente, parlará  dentro de nosotros con el Verbo de la Vida. El es la Palabra, el Verbo. Así lo debemos entender.

P.- ¿El Guardián del Umbral es también una parte del Ser?

R.- Obviamente, del Guardián el Umbral tiene tres facetas que son tres aspectos del Ser.

Samael Aun Weor


La vocación


 A excepción de las personas totalmente inválidas, todo ser humano tiene que servir para algo en la vida, lo difícil es saber para qué sirve cada individuo. Si hay algo verdaderamente importante en éste mundo, es conocernos a sí mismos, raro es aquel que se conoce a sí mismo y aun cuando parezca increíble, es difícil encontrar en la vida a alguna persona que tenga desarrollado el sentido vocacional.

Cuando alguien está plenamente convencido del papel que tiene que representar en la existencia, hace entonces de su vocación un apostolado, una religión, y se convierte de hecho y por derecho propio en un apóstol de la humanidad. Quien conoce su vocación o quien la llega a descubrir por sí mismo, pasa por un cambio tremendo, ya no busca el éxito, poco le interesa el dinero, la fama, la gratitud, su placer está entonces en la dicha que le proporciona el haber respondido a un llamado íntimo, profundo, ignoto de su propia esencia interior.

Lo más interesante de todo esto es que el sentido VOCACIONAL nada tiene que ver con el YO, pues aunque parezca extraño el YO aborrece a nuestra propia vocación porque el YO solamente apetece jugosas entradas monetarias, posición, fama, etc. El sentido de la VOCACIÓN, es algo que pertenece a nuestra propia ESENCIA INTERIOR; es algo muy de adentro, muy profundo, muy intimo. El sentido vocacional lleva al hombre a acometer con verdadero denuedo y desinterés verdadero las más tremendas empresas a costa de toda clase de sufrimientos y calvarios. Es por lo tanto apenas normal que el YO aborrezca la verdadera vocación.

El sentido de la VOCACIÓN nos conduce de hecho por la senda del heroísmo legítimo, aún cuando tengamos que soportar estoicamente toda clase de infamias, traiciones y calumnias. El día que un hombre pueda decir la verdad: "YO SE QUIEN SOY Y CUAL ES MI VERDADERA VOCACIÓN", desde ese instante comenzará a vivir con verdadera rectitud y amor. Un hombre así vive en su obra y su obra en él. Realmente sólo son muy pocos los hombres que pueden hablar así, con verdadera sinceridad de corazón. Quienes así hablan son los selectos aquellos que tienen en grado superlativo el sentido de la VOCACIÓN. Hallar nuestra verdadera VOCACIÓN ES FUERA DE TODA DUDA, el problema social más grave, el problema que se encuentra en la base misma de todos los problemas de la sociedad.

Encontrar o descubrir nuestra verdadera vocación individual, equivale de hecho a descubrir un tesoro muy precioso. Cuando un ciudadano encuentra con toda certidumbre y fuera de toda duda su verdadero y legítimo oficio, se hace por éste sólo hecho INSUSTITUIBLE. Cuando nuestra vocación corresponde totalmente y en forma absoluta al puesto que estamos ocupando en la vida, ejercemos entonces nuestro trabajo como un verdadero apostolado, sin codicia alguna y sin deseo de poder.

Entonces el trabajo en vez de producirnos codicia, aburrimiento o deseos de cambiar de oficio, nos trae dicha verdadera, profunda, íntima aun cuando tengamos que soportar pacientemente dolorosos vía crucis. En la práctica hemos podido verificar que cuando el puesto no corresponde a la VOCACIÓN del individuo, entonces sólo piensa éste en función del MAS El mecanismo del YO es el MAS. Más dinero, más fama, más proyectos, etc. etc. etc. y como es apenas natural el sujeto suele tornarse hipócrita, explotador, cruel, despiadado, intransigente, etc.

Si estudiamos la burocracia detenidamente podemos comprobar que rara vez en la vida el puesto corresponde a la vocación individual. Si estudiamos en forma minuciosa los distintos gremios del proletariado, podemos evidenciar que en muy raras ocasiones el oficio corresponde a la VOCACIÓN individual.

Cuando observamos cuidadosamente a las clases privilegiadas, ya sean éstas del este o del oeste del mundo, podemos evidenciar la falta total del sentido VOCACIONAL. Los llamados "NIÑOS BIEN" ahora asaltan a mano armada, violan a indefensas mujeres, etc. para matar el aburrimiento. No habiendo encontrado su puesto en la vida, andan desorientados y se convierten en REBELDES SIN CAUSA como para variar un poco.

Es espantoso el estado Caótico de la humanidad por estos tiempos de crisis mundial. Nadie está contento con su trabajo porque el puesto no corresponde a la vocación, llueven solicitudes de empleo porque nadie tiene ganas de morirse de hambre, pero las solicitudes no corresponden a la VOCACIÓN de aquellos que solicitan. Muchos chóferes deberían ser médicos o ingenieros. Muchos abogados deberían ser ministros y muchos ministros deberían ser sastres. Muchos limpiadores de calzado deberían ser ministros y muchos ministros deberían ser limpiadores de calzado, etc. etc.

Las gentes están en puestos que no les corresponden, que nada tienen que ver con su verdadera VOCACIÓN individual, debido a esto la máquina social funciona pésimamente. Esto es semejante a un motor que estuviese estructurado con piezas que no le corresponden y el resultado tiene que ser inevitablemente el desastre, el fracaso, el absurdo. En la práctica hemos podido comprobar hasta la saciedad que cuando alguien no tiene disposición VOCACIONAL para ser guía, instructor religioso, líder político o director de alguna asociación espiritualista, científica, literaria, filantrópica, etc. entonces sólo piensa en función del MAS y se dedica a hacer proyectos y más proyectos con secretos propósitos inconfesables.

Es obvio que cuando el puesto no corresponde a la VOCACIÓN individual el resultado es la explotación. Por estos tiempos terriblemente materialistas en que vivimos, el puesto de maestro está siendo arbitrariamente ocupado por muchos mercaderes que ni remotamente tienen VOCACIÓN para el Magisterio. El resultado de semejante infamia es la explotación, crueldad y falta de verdadero amor.

Muchos sujetos ejercen el magisterio exclusivamente con el propósito de conseguir dinero para pagar sus estudios en la Facultad de Medicina, Derecho o Ingeniería o simplemente porque no encuentran nada mas que hacer. Las víctimas de semejante fraude intelectual son los alumnos y alumnas. El verdadero maestro vocacional hoy en día es muy difícil encontrarlo y es la mayor dicha que pueden llegar a tener los alumnos y alumnas de escuelas, colegios y universidades.

La VOCACIÓN del maestro está sabiamente traducida por aquella pieza de prosa conmovedora de GABRIELA MISTRAL titulada la «ORACIÓN DE LA MAESTRA». Dice la maestra de provincia dirigiéndose a lo DIVINAL, al MAESTRO SECRETO: Dame el amor único de mi escuela: qué ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de mal entendida justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren, no me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé".

"Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que NO es carne de mis carnes. Dame alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarle en ella clavado mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más". Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él". ¿Quién puede medir la influencia psíquica maravillosa de un maestro así inspirado con tanta ternura, por el sentido de su VOCACIÓN?

El individuo da con su vocación por una de estas tres vías: primera: El AUTO-DESCUBRIMIENTO de una capacidad especial. Segunda: la visión de una necesidad urgente. Tercera: la muy rara dirección de los padres y maestros que descubrieron la VOCACIÓN del alumno o alumna mediante la observación de sus aptitudes. Muchos individuos han descubierto su VOCACIÓN en determinado momento crítico de su vida, frente a una situación seria que reclamaba inmediato remedio. GHANDI era un abogado cualquiera, cuando con motivo de un atentado contra los derechos de los Hindúes en el África del SUR hizo cancelar su pasaje de regreso a la India y se quedó a defender la causa de sus compatriotas. Una necesidad momentánea le encaminó hacia la VOCACIÓN de toda su vida.

Los grandes benefactores de la humanidad, han encontrado su VOCACIÓN ante una crisis situacional, que reclamaba inmediato remedio. Recordemos a OLIVERIO CROMWELL, el padre de las libertades inglesas; Benito Juárez, el forjador del nuevo México; José de San Martín y Simón Bolívar, padres de la independencia Suramericana, etc., etc. JESÚS el CRISTO, BUDHA, MAHOMA, HERMES, ZOROASTRO, CONFUCIO, FUHI, etc., fueron hombres que en determinado momento de la historia supieron comprender su verdadera VOCACIÓN y se sintieron llamados por la voz interior que emana del INTIMO.

La EDUCACIÓN FUNDAMENTAL está llamada a descubrir por diversos métodos, la capacidad latente de los estudiantes. Los métodos que la pedagogía extemporánea está utilizando por estos tiempos para descubrir la VOCACIÓN de los alumnos y alumnas, son fuera de toda duda crueles, absurdos y despiadados. Los cuestionarios VOCACIONALES han sido elaborados por mercaderes que arbitrariamente ocupan el puesto de maestros.

En algunos países antes de entrar a preparatorias y VOCACIONALES, se somete a los alumnos a las crueldades psicológicas más horribles. Se les hacen preguntas sobre matemáticas, civismo, biología, etc. Lo más cruel de estos métodos son los famosos TEST psicológicos, índice Y.Q, íntimamente relacionados con la prontitud mental. Según sea el tipo de respuesta, según se califiquen, el estudiante es entonces embotellado en uno de los tres bachilleratos. Primero: Físico Matemáticos. Segundo: Ciencias Biológicas. Tercero: Ciencias Sociales.

De los Físico Matemáticos salen Ingenieros, Arquitectos, Astrónomos, Aviadores, etc. De las Ciencias Biológicas salen Farmaceutas, Enfermeras, Biólogos, Médicos, etc. De las ciencias Sociales salen Abogados, Literatos, Doctores en Filosofía y Letras, directores de Empresas, etc. El plan de estudio en cada país es diferente y es claro que no en todos los países existen tres bachilleratos distintos. En muchos países sólo existe un bachillerato y terminado éste el alumno pasa la Universidad.

En algunas naciones no se examina la capacidad VOCACIONAL del estudiante y éste ingresa a la facultad con el deseo de tener una profesión para ganarse la vida, aún cuando ésta no coincida con sus tendencias innatas, con su sentido VOCACIONAL. Hay países donde se examina la capacidad VOCACIONAL de los estudiantes y hay naciones donde no se les examina. Absurdo es no saber orientar VOCACIONALMENTE a los estudiantes, no examinar sus capacidades y tendencias innatas. Estúpidos son los cuestionarios VOCACIONALES y toda esa jerga de preguntas, TEST PSICOLÓGICOS, índice Y.Q., etc.

Esos métodos de examen VOCACIONAL no sirven porque la mente tiene sus momentos de crisis y si el examen se verifica en un momento de esos, el resultado es el fracaso y desorientación del estudiante. Los maestros han podido verificar que la mente de los alumnos tiene, como el mar, sus altas y bajas mareas, sus plus y su minus. Existe un Bio-Ritmo en las glándulas masculinas y femeninas. También existe un Bio-Ritmo para la mente.

En determinadas épocas las glándulas masculinas se encuentran en PLUS y las femeninas en MINUS o viceversa. La mente tiene también su PLUS y su MINUS. Quien quiera conocer la ciencia del BIO RITMO le indicamos se estudie la famosa obra titulada BIO RITMO escrita por el eminente sabio GNÓSTICO ROSA-CRUZ, Doctor Amoldo Krumm Heller, Médico coronel del Ejército Mexicano y Profesor de Medicina de la Facultad de Berlín.

Nosotros afirmamos enfáticamente que una crisis emocional o un estado de nerviosismo psíquico ante la difícil situación de un examen puede llevar a un estudiante al fracaso durante el examen pre-vocacional. Nosotros afirmamos que un abuso cualquiera del centro del movimiento producido tal vez por el deporte, por una excesiva caminata, o por un trabajo físico arduo, etc. puede originar crisis INTELECTUAL aún cuando la mente se halle en PLUS y conducir al estudiante al fracaso durante un examen pre-vocacional.

Nosotros afirmamos que una crisis cualquiera relacionada con el centro instintivo, tal vez en combinación con el placer sexual, o con el centro emocional, etc., puede llevar al estudiante al fracaso durante un examen pre-vocacional. Nosotros afirmamos que una-crisis sexual cualquiera, un síncope de sexualidad reprimida, un abuso sexual, etc., puede ejercer su influencia desastrosa sobre la mente llevándola al fracaso durante un examen pre-vocacional. La educación fundamental enseña que los gérmenes vocacionales se hallan depositados, no solamente en el centro intelectual sino también en cada uno de los otros cuatro centros de la Psico-fisiología de la máquina orgánica.

Es urgente tener en cuenta los cinco centros psíquicos llamados Intelecto, Emoción, Movimiento, Instinto y Sexo. Es absurdo pensar que el intelecto es el único centro de Cognición. Si se examina exclusivamente el centro intelectual con el propósito de descubrir las actitudes vocacionales de determinado sujeto, además de cometerse una grave injusticia que resulta de hecho muy perjudicial para el individuo y para la sociedad, se incurre en un error porque los gérmenes de la vocación no sólo se hallan contenidos en el centro intelectual sino también, además, en cada uno de los otros cuatro centros Psico-fisiológicos del individuo.

El único camino obvio que existe para descubrir la verdadera vocación de los alumnos y alumnas es el AMOR VERDADERO. Si padres de familia y maestros se asocian en mutuo acuerdo para investigar en el hogar y en la escuela, para observar detalladamente todos los actos de los alumnos y alumnas, podría descubrir las tendencias innatas de cada alumno y alumna. Ese es el único camino obvio que permitirá a padres de familia y maestros descubrir el sentido vocacional de los alumnos y alumnas. Esto exige AMOR verdadero de padres y maestros y es obvio que si no existe verdadero amor de los padres y madres de familia y auténticos maestros vocacionales capaces de sacrificarse de verdad por sus discípulos y discípulas, tal empresa resulta entonces impracticable.

Si los gobiernos quieren de verdad salvar a la sociedad, necesitan expulsar a los mercaderes del templo con el látigo de la voluntad. Debe iniciarse una nueva época cultural difundiendo por doquiera la doctrina de la EDUCACIÓN FUNDAMENTAL. Los estudiantes deben defender sus derechos valerosamente y exigir a los gobiernos verdaderos maestros vocacionales. Afortunadamente existe el arma formidable de las huelgas y los estudiantes tienen esa arma.

En algunos países ya existen dentro de las escuelas, colegios y universidades, ciertos maestros orientadores que realmente no son vocacionales, el puesto que ocupan no coincide con sus tendencias innatas. Estos maestros no pueden orientar a los demás porque ni a sí mismos pudieron orientarse. Se necesita con urgencia verdaderos maestros vocacionales capaces de orientar inteligentemente a los alumnos y alumnas.

Es necesario saber que debido a la pluralidad del YO, el ser humano representa automáticamente diversos papeles en el teatro de la vida. Los muchachos y muchachas tienen un papel para la escuela, otro para la calle y otro para el hogar. Si se quiere descubrir la VOCACIÓN de un joven o de una joven hay que observarlos en la escuela, en el hogar y aún en la calle. Este trabajo de observación sólo pueden realizarlo los padres y maestros verdaderos en íntima asociación. Entre la pedagogía anticuada existe también el sistema de observar calificaciones para deducir vocaciones. El alumno que se distinguió en civismo con las mas altas calificaciones es entonces clasificado como un posible abogado y el que se distinguió en biología se le define como un médico en potencia, y el que en matemáticas, como un posible ingeniero, etc.

Este sistema absurdo para deducir VOCACIONES es demasiado empírico porque la mente tiene sus altas y sus bajas no sólo en la forma total ya conocida sino también en ciertos estados particulares especiales. Muchos escritores que en la escuela fueron pésimos estudiantes de gramática descollaron en la vida como verdaderos maestros del lenguaje. Muchos ingenieros notables tuvieron siempre en la escuela las peores calificaciones en Matemáticas y multitud de médicos fueron en la escuela reprobados en biología y ciencias naturales.

Es lamentable que muchos padres de familia en vez de estudiar las aptitudes de sus hijos sólo vean en ellos la continuación de su querido ÉGO, YO psicológico, MI MISMO. Muchos padres abogados quieren que sus hijos continúen en el bufete y muchos dueños de negocios quieren que sus hijos continúen manejando sus intereses egoístas sin interesarles en lo más mínimo el sentido vocacional de ellos.

El YO quiere siempre subir, trepar al tope de la escalera, hacerse sentir y cuando sus ambiciones fracasan entonces quieren lograr por medio de sus hijos lo que por sí mismo no pudieron alcanzar. Estos padres ambiciosos meten a sus muchachos y muchachas en carreras y puestos que nada tienen que ver con el sentido VOCACIONAL de éstos.

Samael Aun Weor  Capítulo 20  La Vocación de libro Educación Fundamental