Si estudiamos a fondo la Pentalfa, podemos ver en el ángulo superior un cuatro. Ese es el símbolo de Júpiter, el Padre de los Dioses, el símbolo del Espíritu Divino de toda criatura que viene al mundo, el símbolo del Eterno Dios viviente.
Debajo de ese cuatro verán ustedes unos ojos, siempre abiertos. Son los ojos precisamente de la Divinidad, de Dios. Ante ese símbolo de Júpiter, con los ojos del Espíritu siempre abiertos, tiemblan las columnas de ángeles y demonios. Tal símbolo hace huir horrorizados a los tenebrosos.
Se abre la Pentalfa con sus brazos en forma extraordinaria, como cuando un hombre está de pie con sus piernas y brazos abiertos. Pero si observamos cuidadosamente esos brazos de la Pentalfa, abiertos, veremos en ellos el signo de Marte, el planeta de la guerra, y ya sabemos que el ocultismo marciano es terrible.
En las esferas, no superiores sino inferiores de Marte, encontramos terribles magos negros que tiemblan ante ese signo terrible de la Pentalfa. Obviamente tal signo marciano, puesto en los brazos de la Estrella de cinco puntas nos da fuerza.
No la fuerza física, que es una fuerza de tipo muy inferior; no, nos da la fuerza del Espíritu, para vencer a los malvados. Los dos ángulos inferiores abiertos son las dos piernas de cada uno de nos, llevan la signatura de Saturno, y ya sabemos lo que es el aspecto negativo de la Esfera de Saturno, lo que es la terrible magia negra. Obviamente, los tenebrosos la entienden, si está colocado ese signo con las piernas hacia abajo. Si arriba tenemos a Júpiter con los ojos del Espíritu siempre abiertos, es obvio que los tenebrosos, viendo esto se horrorizan, no pueden resistir, se retiran.... https://www.jesusagrario.com/paginas/elementales/conjuros/pentagrama.html
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