Nos dice el V. Maestro Samael Aun Weor, que aquel que tiene el Bodhisitta en su interior, creado a base de sacrificio y renunciación, es muy difícil que fracase en la Gran Obra. Nuevamente encontramos el Sacrificio como algo fundamental en la Ciencia de la Consciencia.
Se hace necesario conocernos para que nuestra consciencia despierte. Una conciencia despierta, diré lo siguiente: si un Bodhisattva no tiene el Bodishita despierto no puede servir a los propósitos de su Dios Interior Profundo, no podrá compartir las leyes de los Budhas, no podrá trabajar con el Círculo Consciente de la Humanidad Solar que opera sobre los Centros Superiores del Ser.
Esos, los Bodhisattvas, que a través de distintas eternidades han venido entregando su sangre por todos los pueblos, esos precisamente esos, son los que en verdad, vienen a recibir más tarde la Iniciación Venusta, y en ese gran evento cósmico encarnan al Cristo.
Cuando uno entra por este camino, descubre que se ha metido por la Senda de la Revolución de la Consciencia y la Revolución de la Consciencia es tremenda, porque trae, de hecho, aparejada, la Revolución Intelectual y la Revolución Física; la Revolución de la Conciencia provoca una serie de Revoluciones Intelectuales extraordinarias y a su vez, como resultado, aparece la Revolución Física. En la Alquimia, por ejemplo, se habla de la Reincrudación del Cuerpo Físico de la Invulnerabilidad y de la Mutación.
Es obvio que aquel que ha conseguido el Despertar Total, aquel que ha logrado la Iluminación, puede alimentarse con el Arbol de la Vida y de hecho su Cuerpo Físico, si así lo quiere, puede volverse invulnerable, mutante y eso lo consigue mediante la Reincrudación Alquimista. Un Iluminado sabe muy bien cómo se logra la Reincrudación. Así, son tres revoluciones en una, la de la consciencia que trae aparejada la revolución Intelectual, y la otra, la revolución física.....
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